En China, los muertos ya superan los 1.000 y esperan que sigan aumentando
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Miles de supervivientes despertaron este viernes tras una segunda noche a la intemperie, con temperaturas que descienden hasta los cinco grados bajo cero, con hambre y rodeados del olor de cuerpos en descomposición.
Dos días después del sismo, la ayuda de urgencia empezaba a llegar el viernes a la zona devastada.
Los vehículos cargados de ayuda comenzaron a llegar a Jiegu, cerca del epicentro del terremoto que el miércoles asoló una zona de difícil acceso de la provincia de Qinghai, en la meseta tibetana.
Miles de supervivientes despertaron este viernes tras una segunda noche a la intemperie, con temperaturas que descienden hasta los cinco grados bajo cero, con hambre y rodeados del olor de cuerpos en descomposición.
El temblor -de magnitud 6,9 según el Instituto de Geofísica Estadounidense (USGS) y de 7,1 según las autoridades chinas- se produjo a las 07.49 del miércoles (local) y fue de una intensidad similar al que devastó Haití el pasado 12 de enero.
El canal de televisión CCTV transmitió imágenes de Wen escalando con dificultad, y con la ayuda de los socorristas, las montañas de escombros, o de rodillas, tratando de consolar a una mujer y a su hijo de etnia tibetana.
"La prioridad es salvar a la gente. No vamos a renunciar en tanto quede un rastro de esperanza", dijo el jefe de gobierno en el cuartel general de ayuda, en Yushu, según la agencia.
Los socorristas, que los días anteriores excavaban a mano limpia, este viernes estaban equipados con material pesado, que sin embargo parece insuficiente ante la magnitud de la destrucción.
Los miles de socorristas que han llegado a la zona se enfrentan al oxígeno enrarecido de esta región de las alturas, donde la temperaturas es glacial.
Para la mayoría de los damnificados, la situación es desesperante. "He perdido todo", declaró una mujer de 52 años que perdió a diez miembros de su familia y que deambula entre las ruinas protegiendo con su abrigo a su sobrino de cuatro años. "No tenemos nada. Ni siquiera algo para comer", dijo.
Se teme que el número de muertos aumente en las próximas horas, ya que, sólo en Jiegu sigue habiendo unas 200 personas sepultadas bajo los escombros.
El sismo golpeó un área rural de extrema pobreza, poblada en un 90% por la etnia tibetana, y destruyó viviendas de adobe y edificios de madera, pero también edificios en material "duro", como las escuelas.





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