España advirtió a Morales por la inseguridad jurídica

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Madrid (AFP, EFE, ANSA) - «Seguridad jurídica.» Ese fue el reclamo que escuchó Evo Morales al unísono de parte del gobierno y los empresarios españoles en la visita que el presidente electo de Bolivia comenzó ayer a Madrid. Morales, quien se encontró por separado con José Luis Rodríguez Zapatero y con el rey Juan Carlos, respondió que su país requiere «socios y no dueños», aunque evitó el tono confrontativo de otras ocasiones.

El vocero de Rodríguez Zapatero, Fernando Moraleda, dijo que su gobierno «está plenamente convencido de que serán compatibles los intereses de las empresas españolas con los proyectos del nuevo gobierno boliviano». Resaltó que se deben combinar «el necesario desarrollo económico con las garantías de estabilidad y seguridad jurídica que las inversiones españolas tienen en Bolivia».

Por la mañana había sido el turno del ministro español de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, a quien la oposición acusa de fomentar un eje Madrid-La Habana-Caracas. Este felicitó a Morales y le pidió «fortalecer la seguridad jurídica», según expresó un comunicado de la propia cancillería.

Luego llegó el turno del ministro de Industria, Comercio y Turismo,
José Montilla, quien le manifestó a Morales que «para permanecer e invertir, las empresas españolas -que tienen voluntad de permanencia y de compromiso con ese país- necesitan un marco estable y confianza».

Tanto el gobierno español como las empresas mostraron su preocupación por las insistentes declaraciones de Morales de nacionalizar los recursos de gas, que en la versión del presidente electo no implicaconfiscación. Del Ministerio de Industria, Morales y sus asesores económico, Carlos Villegas, y de prensa, Alex Contreras, se trasladaron a la sede de la poderosa Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), donde almorzaron con unos quince empresarios, entre los que se encontraba el presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau. En el almuerzo también estuvieron presentes responsables de la eléctrica Iberdrola, la Red Eléctrica Española, Telefónica, el banco BBVA, la compañía de sistemas informáticos Indra y el Grupo Prisa («El País»), dueño de un canal de televisión y de los diarios «La Razón» de La Paz y «El Deber» de Santa Cruz de la Sierra, ambos muy críticos de Evo Morales. Por su parte, Repsol YPF lidera en Bolivia el grupo Andina a través del cual controla 25,7% de las reservas de gas de Bolivia. La empresa es crucial para el suministro de gas hacia la Argentina.

A la salida de la reunión con Zapatero, Morales afirmó que su país
«necesita socios y empresarios privados y extranjeros pero no dueños». El mandatario electo anunció en una conferencia de prensa que las autoridades españolas habían condonado una deuda por un monto de 120 millones de dólares, gran parte de la deuda total.

«El Estado boliviano ejercerá el derecho a la propiedad. Sí, vamos a nacionalizar, pero esto no significa confiscar»,
reiteró Morales, elegido presidente con el apoyo de 54% del electorado en los comicios del 18 de diciembre pasado.

«Las empresas tienen derecho a la ganancia, pero en equilibrio»,
concluyó antes de trasladarse al Palacio de la Zarzuela para una audiencia con el rey Juan Carlos, última cita oficial de su apretada agenda del día. Ni siquiera ese encuentro lo llevó a alterar su atuendo informal.

Quienes no tuvieron contactocon el que será el primer presidente indio de Bolivia fueron los jefes del opositor Partido Popular. Por el contrario, el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores de Diputados,
Gustavo Arístegui, dijo que la «victoria de Evo Morales, aplastante en la primera vuelta» se produjo gracias «a una inundación de petrodólares procedentes de Venezuela».

«Cuando decíamos que Hugo Chávez está interfiriendo en los procesos electorales de América latina, teníamos razón»,
añadió Arístegui.

Bélgica, Francia, Sudáfrica, China y Brasil son los próximos destinos de la gira de diez días de Morales. Sus primeros encuentros internacionales fueron con el dictador
Fidel Castro y con el polémico Hugo Chávez. Sobre esas reuniones, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, indicó que Morales «puede conversar con quien quiera».

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