16 de noviembre 2004 - 00:00

España: curiosa aparición del "muerto" más buscado

Francisco Paesa Sánchez es un ex espía español que entregó a las autoridades a Luis Roldán en 1994, el ex jefe de la Guardia Civil española condenado a 28 años de cárcel por recibir coimas, apropiarse de dinero público y participar en la guerra sucia contra ETA. Paesa, quien -se cree-logró quedarse con el dinero de Roldán y obtuvo una recompensa de 1,8 millón de euros por su captura, fingió su muerte en Tailandia. Ahora se develó el mayor misterio de España de la última década, al descubrirse que vive en Luxemburgo y que usa pasaporte argentino.

Luis Roldán, otrora todopoderoso jefe de la Guardia Civil española y protagonista del mayor escándalo del gobierno de Felipe González. El espía cuyo paradero se acaba de descubrir, Francisco Paesa, fue la pieza clave de su caída y se cree que se habría quedado con su dinero.
Luis Roldán, otrora todopoderoso jefe de la Guardia Civil española y protagonista del mayor escándalo del gobierno de Felipe González. El espía cuyo paradero se acaba de descubrir, Francisco Paesa, fue la pieza clave de su caída y se cree que se habría quedado con su dinero.
Luxemburgo - Una estafa de 20 millones de euros ha servido para descubrir la mayor pantomima de los últimos años. El espía Francisco Paesa Sánchez no está muerto. Vive en Luxemburgo en compañía de su sobrina Beatriz García Paesa y de una mujer rubia mucho más joven que él.

El agente que entregó al prófugo Luis Roldán al ex ministro Juan Alberto Belloch por 1,8 millón de euros y que después fingió su muerte e incineración en Bangkok (Tailandia) en julio de 1998 ha resucitado seis años después y ahora es un ciudadano de nacionalidad argentina que reside en Luxemburgo.

Paesa, el hombre de las mil caras, utiliza un pasaporte argentino a nombre de Francisco Pando Sánchez y en su nuevo documento de identidad consta que la fecha de su nacimiento fue el 1 de marzo de 1950. Es decir, mantiene el nombre y su segundo apellido y en el primero continúa con la misma inicial.

Paco, como le conocen sus amigos, sigue manteniendo sus formas y sus costumbres, incluida su coquetería: la fecha real del nacimiento de Paesa es el 27 de febrero de 1936, por lo que en la actualidad tiene 68 años y no 54, como figura en su nueva identidad.

«El Mundo» ha podido fotografiar a Paesa y localizar su nueva residencia gracias a la colaboración de la agencia de detectives catalana Método 3. Hace unos meses, un destacado hombre de negocios europeo encargó a esta agencia un informe económico sobre una súbdita española llamada Beatriz García, que había nacido en la Comunidad de Madrid, tenía más de 30 años y había llevado a cabo una estafa de 20 millones de euros.

Tras varios meses de trabajo y de verificar la identidad de cientos de Beatriz García en todo Madrid, los detectives catalanes llegaron a la conclusión de que la Beatriz que ellos buscaban vivía en la calle Romero Robledo de Madrid, que su madre trabajaba en el Congreso y que su segundo apellido podría ser Paesa.

«El Mundo» confirmó que Beatriz García Paesa era la sobrina del difunto Francisco Paesa, que siempre ha estado muy unida a su tío y que antes del falso fallecimiento del espía trasladó su residencia desde París a Luxemburgo. Ella también fue la persona que, tras la fuga de Luis Roldán,
transfirió casi 11 millones de euros desde el Aresbank de Madrid al de Singapur y que una vez allí borró el rastro de ese dinero con ingresos físicos en diferentes bancos del país asiático.

Automáticamente, la maquinaria informativa se puso en marcha para determinar si detrás de la presunta estafadora estaba la mano y el cerebro de su tío. Efectivamente,
Francisco Paesa Sánchez, más conocido en la actualidad por el nombre de Francisco Pando Sánchez, es el hombre que preparó y organizó la estafa millonaria.

«El Mundo» y Método 3, agencia especializada en investigaciones financieras de compañías offshore, han podido confirmar que el espía vive en compañía de una mujer, rubia y más joven que él, en el número 45 del Boulevard de la Petrusse de la capital luxemburguesa y que tiene una oficina en el número 13 de la Plaza de Armas. A través de esa oficina, tío y sobrina han llevado a cabo diferentes estafas en los últimos años. Beatriz es la persona que se encuentra al frente del despacho y se presenta como abogada, pero este periódico sabe que sólo estudió Económicas y que cuando el espía murió, en julio de 1998, ella aún no había acabado la carrera.

Este periódico también ha podido confirmar que en la actualidad Paesa y su sobrina se han centrado en una serie de operaciones financieras con países de Medio Oriente.
Antes de la desaparición, muerte e incineración de Paesa, el clan familiar trabajaba con varios países de la antigua URSS en la compra de armas y venta a terceros países. Las personas que más conocían al enigmático Paesa mantienen, todavía, que el ex agente del Ministerio del Interior desapareció porque debía importantes cantidades de dinero a la mafia rusa. Quizá ése sea el motivo por el que aún se sirve de una guardia pretoriana de más de cuatro hombres que le da protección durante las 24 horas del día y que hace muy difícil el seguimiento y control de sus movimientos.

Antes de que el abogado Manuel-Cobo del Rosal presentara un falso certificado de defunción de Francisco Paesa ante varios juzgados, la Justicia española tenía abiertos varios procesos contra el espía y sus sobrinos. Paesa estaba siendo investigado por el juez
Baltasar Garzón por una venta de armas a Angola y por su presunta implicación en varios casos de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL, responsables de la lucha ilegal contra ETA durante el gobierno de Felipe González). El ex agente de Interior, junto con sus sobrinos Beatriz y Alfonso García Paesa, también tenía pendiente una orden de busca y captura por parte del Juzgado de Instrucción N° 17 de Madrid, que investigaba el dinero que el clan Paesa había hecho desaparecer y que, presuntamente, pertenecía al prófugo Luis Roldán.A nivel internacional, sobre Paesa pesa una orden de busca y captura por delito de blanqueo de capitales dictada por el juez suizo Paul Perraudin.

• Equipo

Hace ya muchos años que Francisco Paesa se hizo cargo de sus sobrinos, Alfonso y Beatriz, y que los tres trasladaron sus residencias desde Ginebra y Madrid hasta París. En la capital francesa formaron equipo y Alfonso hacía de chico de los recados, Beatriz de ayudante y representante del empresario Paesa y el espía de embaucador y conseguidor de fabulosos negocios con países del Africa negra.

En 1998, antes de la supuesta muerte de Paesa en Bangkok (Tailandia), Beatriz trasladó su residencia a Luxemburgo con el pretexto de acabar su carrera de Económicas. Sin embargo, Alfonso permaneció en París con la misión de mantener y controlar las propiedades y documentación secreta que el agente Paesa había ido acumulando en los últimos años.

Ahora tío y sobrina operan en Luxemburgo a través, fundamentalmente, de dos sociedades: Luxembourg Balloon Company SA y First Target SA. Por medio de una de estas compañías offshore el clan Paesa llevó a cabo el fraude de 20 millones de euros que le ha costado ser descubierto y localizado.

«El Mundo» ha podido saber de antiguos socios económicos de Francisco Paesa que
el capital de que dispone en la actualidad el ex agente del Ministerio del Interior asciende a una cantidad aproximada a la que debe unos 20 millones de dólares (15,4 millones de euros). Ese dinero lo controla directamente Beatriz García Paesa y está repartido por diferentes bancos y países.

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