24 de noviembre 2009 - 22:44

España: desarticulan un grupo juvenil ligado a ETA

Eran los encargados de reclutar nuevos terroristas.
Eran los encargados de reclutar nuevos terroristas.
Las fuerzas de seguridad españolas desarticularon la cúpula de la ilegalizada organización juvenil vasca Segi, considerada como la "cantera" del grupo armado ETA, al arrestar a al menos 34 de sus presuntos militantes, informó el Ministerio del Interior en Madrid.

"Con esta operación entendemos que se ha descabezado a la cúpula dirigente de Segi, la organización juvenil de ETA", manifestó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, precisando que los detenidos ocupaban en la clandestinidad los niveles de "máxima" dirección territorial y comarcal de Segi.

Agregó que uno de los objetivos de la operación policial desarrollada en el País Vasco y la vecina región de Navarra era impedir que ETA tenga una "cantera" de donde reclutar a futuros terroristas.

Con estas detenciones, las fuerzas de seguridad buscan además evitar que organizaciones afines a ETA declaradas ilegales, como Segi, logren reconstituirse, así como poner fin a la violencia callejera protagonizada en el País Vasco por jóvenes radicales que atacan bancos, comercios o sedes de partidos políticos con cócteles molotov y bombas artesanales.

Segi, que en castellano significa "seguir", es la organización juvenil del ilegalizado partido independentista Batasuna (Unidad), considerado a su vez el brazo político de ETA. En enero de 2007, el Tribunal Supremo de España declaró a Segi como organización terrorista y la prohibió, al igual que ya había hecho con sus antecesoras Haika y Jarrai, ilegalizadas años antes por el juez Baltasar Garzón.

"No queremos que haya ningún tipo de impunidad en el País Vasco", manifestó Rubalcaba, quien consideró que las detenciones supusieron "un duro golpe" contra Segi, calificada por el Ministerio del Interior como la organización de mayor "ortodoxia" y "fidelidad" a ETA.

En el marco de la operación, dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil registraron 92 viviendas y locales en el País Vasco y Navarra en los que decomisaron material para fabricar bombas incendiarias, como bombonas de camping-gas, bidones de gasolina y ácido.

También intervinieron abundante documentación de Segi, computadoras, material propagandístico y publicaciones de ETA así como anotaciones de matrículas de automóviles y unos 6.000 euros (9.000 dólares) en metálico.

Según fuentes de la investigación, Segi pretendía reforzar su estructura, aumentando las captaciones de nuevos militantes y ampliando su permanencia en la organización, y "endurecer el conflicto" en el País Vasco intensificando la llamada "kale borroka" (lucha callejera).

La izquierda independentista vasca condenó las detenciones como una "operación represiva", exigió la inmediata puesta en libertad de los arrestados y acusó al gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero de querer "cerrar todas las posibles soluciones (al conflicto vasco) mediante la fuerza".

Por el contrario, el jefe de gobierno vasco, el socialista Patxi López, aplaudió las detenciones, que calificó como "un paso más en el avance hacia la paz y la libertad" en la región. "Todo lo que suponga restar alimento, apoyo y legitimidad a la violencia, al terrorismo y a ETA tiene que tener una valoración evidentemente positiva por parte del gobierno vasco", declaró.

En la misma línea, el conservador Partido Popular (PP) manifestó su "admiración y defensa de la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado" en esta operación policial.

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