España: los trabajadores de subte continuarán con el paro
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Los trabajadores del subte realizaron piquetes para garantizar que no haya servicio.
Los sindicatos convocantes a huelga, entre ellos los mas grandes del país -CCOO y UGT-, culpan de la situación a laCAM, que quiere extender a las empresas públicas de la región el recorte de sueldo aprobado por el Gobierno central para los funcionarios, algo que los 7.000 trabajadores de Metro consideran ilegal ya que cuentan con un convenio colectivo.
"Esta piña no la parte ningún político, ni lo ha conseguido ni lo va a conseguir, ni con amenazas ni con expedientes ni con sanciones", dijo Vicente Rodríguez, portavoz del comité de huelga, en una cita recogida por la Cadena Ser.
Sin embargo, el Gobierno regional afirma que en casos de crisis como el actual se puede suprimir esa cláusula del convenio.
"Nuestros servicios jurídicos han informado favorablemente de esta ley, y nosotros entendemos que en momentos como los actuales esa clausula del convenio colectivo se puede modificar", explicó Granados a RNE.
Metro de Madrid es una empresa pública y, aunque sus trabajadores no son funcionarios, la Comunidad de Madrid pretende aplicarles la misma reducción salarial que tendrán por decreto empleados como médicos, profesores o policías.
La huelga cuesta a la empresa 3,2 millones de euros al día, según informó Metro de Madrid.
Muchos viajeros optaron, igual que el martes, por ir en autobús, taxi, en bicicleta o incluso andando a sus trabajos, y las escenas de unas calles inusualmente transitadas a primera hora de la mañana se repitieron el miércoles.
"A nosotros nos va bien relativamente, tenemos más trabajo, pero también se trabaja peor con este ambiente, con estos atascos, con este descontento", dijo un taxista que no quiso dar su nombre.
Otro conductor de taxi dijo que en un día como el de martes podían recaudar alrededor de 300 euros en 10 horas de trabajo, el doble de lo habitual.
Las autoridades regionales intentaron infructuosamente abrir la línea 8 que une el centro de la capital con el aeropuerto, pero no pudieron encontrar maquinistas que condujeran los trenes.
"He tardado una hora más en llegar al trabajo. Esta no es la manera de protestar porque afecta a mucha gente", dijo Jesús, ingeniero informático, de 27 años.




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