Estrecha EE.UU. el cerco financiero en torno a Irán
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El secretario del Tesoro cifró en «centenares de millones de dólares» los fondos que Irán canaliza cada año para financiar «actividades terroristas». «Irán también envía a terroristas centenares de millones de dólares cada año a través del sistema financiero internacional. Los bancos iraníes ayudan utilizando una serie de prácticas financieras engañosas con la intención de evadir los controles más rigurosos», añadió.
Paulson solicitó a la comunidad internacional a que siga los pasos de su país. «Cada vez es más probable que si se hacen negocios con Irán se estén haciendo negocios con la Guardia Revolucionaria. Solicitamos a los bancos y compañías responsables de todo el mundo que dejen de hacer negocios con los bancos Melli, Mellat y Saderat y todas las compañías y entidades de la Guardia Revolucionaria», indicó.
«Políticas y decisiones tan hostiles del gobierno de George W. Bush contra la nación iraní son contrarias a normas internacionales, por ello sin valor, y eventualmente, destinadas a fracasar, como sucedió en el pasado», dijo el portavoz de la cancillería iraní, Mohammad-Ali Hosseini-,
en una declaración a la prensa. Hosseini agregó que la Guardia Revolucionaria es un «cuerpo legal y popular», y aseveró que las medidas no podrán parar el progreso ni el desarrollo de Irán, «ni debilitar la legitimidad de los cuerpos estatales del país».
El pasado 25 de setiembre la Cámara de Representantes de los EE.UU. declaró a ese cuerpo «organización terrorista» y endureció las sanciones contra Irán, en señal de repudio al presidente Ahmadinejad, mientras éste se encontraba en Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas y otras actividades públicas y privadas.
Con 397 votos a favor y 16 en contra, los legisladores avalaron una propuesta que busca bloquear las inversiones extranjeras en Irán, en especial en el sector energético. El Senado norteamericano también está considerando una propuesta para declarar a la Guardia Revolucionaria como una organización terrorista.
En otras ocasiones el régimen iraní ha condenado este tipo de iniciativas al considerar que no ayudan al diálogo entre los dos países, cuyas relaciones diplomáticas están estancadas desde la revolución islámica de 1979 que derribó al sha de Persia, entonces el principal aliado de Washington en la región.
El 29 de setiembre, Hosseiniafirmó que la declaración de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista «no ayuda al establecimiento de la paz y la seguridad en el mundo». Tres días después, el Parlamento iraní calificó al ejército norteamericano y a la CIA (agencia de inteligencia) como «terroristas».




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