22 de junio 2005 - 00:00

Francia: buscan prolongar la semana laboral

París (EFE) - El ministro francés de Economía y Finanzas, Thierry Breton, advirtió ayer que «Francia vive por encima de sus posibilidades», redujo la previsión de crecimiento para este año a menos de 2% y aseguró que para mantener el actual modelo social hay que revertir el acortamiento de la semana laboral decidido por el último gobierno socialista y trabajar más.

En una multitudinaria conferencia de prensa, Breton dijo querer hacer un ejercicio de transparencia sobre la situación económica del país y empezó por el problema de la deuda pública, que representa 1,1 billón de euros, lo que supondrá que en 2006 casi la totalidad del impuesto sobre la renta se habrá de consagrar al pago de la carga de esa deuda.

El ministro, que no quiso avanzar recetas concretas, se limitó a anunciar una misión de expertos que establecerá un diagnóstico y hará propuestas para después del verano (boreal).

En cualquier caso, insistió en que el modelo social francés no es sostenible con un crecimiento que en los últimos años ha sido «modesto», y señaló que su objetivo es un ritmo de progresión anual de «al menos 3%».

Para este año, no obstante, revisó a la baja la previsión gubernamental que él mismo había reducido a una horquilla de 2% a 2,5%, a su llegada al cargo a finales del pasado febrero. Breton, que no quiso dar cifras precisas con el argumento de que eso se hará con la presentación del presupuesto en setiembre, admitió que la economía francesa crecerá en el mejor de los casos 2%, algo de lo que culpó sobre todo al encarecimiento del petróleo.

El grueso de los expertos en coyuntura sitúan sus previsiones en torno a 1,5% y el mismo Instituto Nacional de Estadística (INSEE), que hará oficiales sus estimaciones mañana, habla de 1,4% o 1,5%, según una filtración periodística.

• Optimismo

El ministro quiso dar una nota de optimismo en este escenario sombrío al señalar que, en el segundo semestre del año, el ritmo de aumento subirá a 2%-2,5% en términos anuales.

«Para el crecimiento no hay milagros», previno Breton, que subrayó que «hoy, para financiar nuestro modelo social, hay que trabajar más».

Evocó algunas tendencias demográficas, como el aumento de la esperanza de vida, con el consiguiente envejecimiento de la población, y en particular el hecho de que, en 2006, por primera vez, bajará el número de personas entre 16 y 60 años en edad activa.

Tras recordar que mientras en 1970 65% de la vida de una persona se pasaba en activo, en 2005 es sólo 45% y señaló que en el pasado «ha habido algunas ideas generosas pero falsas», como la reducción de la edad de jubilación de 65 a 60 años.

En este terreno, el ministro tampoco anunció medidas nuevas para solucionar la situación, y se limitó a recordar el dispositivo presentado por el gobierno de
Dominique de Villepin cuando entró en funciones a principios de mes.

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