26 de septiembre 2003 - 00:00

Francia, dividida por eutanasia

París (ANSA) - El intento de Marie Humbert de poner fin a los sufrimientos de su hijo Vincent, de 22 años, completamente paralizado, ciego y mudo a raíz de un accidente ocurrido hace tres años, fracasó.

La mujer había anunciado el lunes su intención, desatando nuevamente en Francia el debate sobre la eutanasia.

«Ayudaré a morir a Vincent»,
había anunciado la mujer que intentó poner fin a la vida de su hijo colocándole una inyección de pentobarbital en las venas.

Hacía meses que Vincent le imploraba que le diera la muerte, pero la inyección de barbitúrico lo sumió nuevamente en un estado de coma profundo, como el que le habían provocado las lesiones, pero no terminó con su vida.

El drama se consumó en una habitación del primer piso del hospital de Berck-sur-Mer, donde desde hace tres años está internado el joven, un ex bombero, cuya fuerte fibra le impidió una vez más morir.

Marie no logró su intento de dar muerte a su hijo que se lo había pedido tantas veces diciéndole: «Tú me diste la vida y tú me darás la muerte», a través de un código establecido entre ambos que consistía en responder a las letras del abecedario que le repetía su madre a través de una presión del pulgar.

• Tratamiento

Después de la inyección entró en coma profundo, pero fue socorrido inmediatamente y trasladado a una unidad de terapia intensiva donde ahora yace sometido a respiración artificial. La mujer, protagonista de un nuevo y clamoroso caso de eutanasia que conmovió a Francia, no fue arrestada, pero fue sometida a tratamiento psiquiátrico obligatorio.

El fiscal de Boulogne sur Mer,
Gerald Lesigne, había ordenado su arresto con la acusación de intento de homicidio, pero ayer cambió de idea, la puso en libertad, le permitió que visitara a Vincent y la obligó a internarse en un centro psicoterapéutico.

• Drama

«La señora Humbert vive un drama terrible, por el momento está libre y no está más sometida a investigación judicial», dijo el fiscal que aplazó para más adelante la decisión.

Vincent quedó reducido a una existencia vegetativa por un accidente banal ocurrido en setiembre de 2000, cuando perdió el control de su vehículo mientras regresaba del trabajo.

El accidente lo sumió en un estado de coma profundo del que salió nueve meses después, completamente paralizado, ciego y mudo. Para poder comunicarse con el mundo exterior, Vincent aprendió a apretar el pulgar sobre la mano de la madre que le deletreaba el alfabeto, hasta que hace un año le comunicó su deseo de poner fin a su vida.

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