Francia: líder moderado no pacta con Sarkozy ni Royal
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François Bayrou
ayer al llegar en
medio de una
nube de periodistas
y fotógrafos al
salón de París
donde daría su
esperada
conferencia de
prensa. Sus
electores se
dividirán entre
izquierda y
derecha en el
ballottage, por lo
que una definición
tajante de
apoyo a uno u
otro sector le
resultará imposible.
«En el cara a cara sempiterno de la derecha sempiterna y de la izquierda sempiterna», Sarkozy y Royal «no van a reparar sino que pueden agravar uno u otro» de los males de la sociedad, indicó.
Pero dejó la puerta abierta a Royal, que llegó segunda (25,87% de los votos) el pasado domingo, si bien señaló con el dedo los cambios oportunistas del Partido Socialista hechos hacia él desde entonces.
Bayrou -impedido de acordar formalmente con uno u otra ya que su electorado inevitablemente se dividirá «de facto» entre ambos- reservó sus críticas más virulentas al candidato de la conservadora UMP, que llegó primero el domingo con 31,18% de los votos pero cuya ventaja sobre Royal se acortó a dos puntos según un sondeo difundido ayer.
Por su «proximidad» con el mundo de los negocios y las potencias mediáticas y su «afición a la intimidación y la amenaza», Sarkozy «va a concentrar los poderes como nunca antes» y bien puede agravar «los desgarrones del tejido social», dijo Bayrou.
Royal le parece «mejor intencionada» en materia de democracia y «mas atenta» al tejido social, pero su programa de intervencionismo estatal va en contra de lo que necesita la economía francesa, enfatizó.
A los dos, Bayrou les reprochó sus propuestas de aumento del gasto público o de baja impuestos, que agravarían los desequilibrios del déficit y la deuda pública.
Si bien se negó a decir cuál de los dos plantea el mayor «riesgo», insinuó que es Sarkozy y que no votará por él. «Hoy por hoy no sé qué haré el 6 de mayo. Pero empiezo a saber lo que no haré», declaró.
En un guiño a Royal, dijo que si de aquí a entonces «se producen evoluciones, en particular tras los debates que podamos tener», entonces se expresará «para decir por quién voto».
Bayrou dijo que también estaría dispuesto a debatir con Sarkozy, algo que éste rechazó.
Aunque la UDF, históricamente aliada con la derecha, tiene apenas 30 diputados, a cuya reelección la UMP (Unión por un Movimiento Popular) puede poner trabas, el líder centrista se mostró confiado de cara a las legislativas para su nuevo Partido Demócrata, que define como un «contrapoder».
La negativa de Bayrou a dar consignas de voto fue denunciada como «irresponsable» por el presidente de la Cámara de los Diputados, Patrick Ollier (UMP), quien invitó a los electores de centroderecha que «creyeron en el cambio propuesto» por Bayrou a pensarlo muy bien antes de «mezclar sus votos con los 3,8 millones de electores» de la ultraizquierda y los verdes.
El portavoz de la ultraizquierdista Liga Comunista Revolucionaria, Alain Krivine, criticó en tanto la apertura de Royal hacia Bayrou que, dijo, puede «desmovilizar a toda una parte de la izquierda».
Pese a todo, Sarkozy tuvo un motivo para alegrarse: el líder conservador Philippe de Villiers, que en la primera vuelta del domingo obtuvo 2,23% de los sufragios, invitó ayer a sus electores a votar por él en el ballottage.



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