19 de agosto 2004 - 00:00

Frase

«Viajé a Gabón para aprender cómo es que un presidente consigue quedarse 37 años en el poder y todavía candidatearse a la reelección», bromeó Luiz Inácio Lula da Silva en República Dominicana sobre su anterior anfitrión africano, Omar Bongo.

La prensa brasileña -que ha denunciado inclinaciones autoritarias de algunos funcionarios por un polémico proyecto de ley de prensa que intenta imponer sanciones a periodistas- se hizo eco del chiste presidencial. Sin embargo, a algunos no les pareció divertido ni exagerado al recordar que el poderoso jefe de Gabinete, José Dirceu, aludió la semana pasada a la reelección señalando: «Nuestro proyecto político es que el presidente Lula permanezca ocho años en el gobierno». La prensa había criticado a Lula y al canciller Celso Amorim por haber organizado un viaje que, so pretexto de ampliar la influencia de Brasil en Africa, obligaba al presidente a exhibirse junto a un dictador. Bongo ha sido reelegido sucesivamente desde 1967 en medio de acusaciones de fraude. Eso sí, en 1990 permitió la formación de partidos políticos. Una modesta forma de salvar las apariencias que ni se le pasa por la cabeza a otro dictador como Fidel Castro. Aunque éste, curiosamente, todavía encuentra más defensores que Bongo.

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