2 de mayo 2007 - 00:00

Fuertes protestas de indocumentados

Al grito de «Somos seres humanos, no ilegales» y alzando banderas estadounidenses y de sus países, cientos de miles de inmigrantes indocumentados marcharon ayer en Estados Unidos para exigir una reforma migratoria que les permita trabajar y «vivir sin miedo». En Chicago tuvo lugar la marcha más grande de inmigrantes, en su mayoría hispanos, donde más de 150.000 personas se volcaron a las calles.

En Los Angeles (California, oeste), donde el año pasado se juntaron hasta 500.000 personas, ayer apenas se congregaron unas 10.000 según portavoces de la policía, una cifra similar alcanzada en las manifestaciones en Detroit.

En Washington, Nueva York y Miami también se realizaron actos con cientos de personas en apoyo a una reforma que solucione la situación de ilegalidad de unos 12 millones de indocumentados que viven en el país, la mayoría centroamericanos y mexicanos, parte de la comunidad hispana, primera minoría con más de 42 millones de personas.

«La única ley que nosotros violamos es la ley del hambre»; «Somos los expulsados de la dictadura económica de El Salvador» y «Amnistía y trato justo para todos los obreros», se leía en pancartas en el centro de Los Angeles, donde unas 10.000 personas atendieron el llamado más radical a boicotear clases, trabajos y actividades comerciales.

«Buscamos un reforma justa, que no se postergue más una decisión en Washington sobre la inmigración, los hispanos, que somos la clase obrera de este país», dijo Raúl Murillo, director de la organización Hermandad Mexicana Nacional.

Murillo recalcó que están en contra del último proyecto de ley que apoya el presidente George W. Bush, porque es una «vil burla para los indocumentados que llevan años en este país».

En Miami (sudeste), el presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, se reunió con líderes de grupos de inmigrantes hispanos y haitianos, pidiendo votos para su partido y prometiendo: «Si tenemos un presidente demócrata todo esto se va a arreglar».

Hace un año, más de un millón de trabajadores, en su mayoría hispanos, realizaron un «boicot económico» sin precedentes, dejaron sus puestos de trabajo y salieron a las calles. Sin embargo, la convocatoria bajó, debido a divisiones entre los activistas y los temores de los indocumentados tras un recrudecimiento en los controles y arrestos por parte de las autoridades.

En Washington, cerca de 300 personas se concentraron al mediodía a unos pasos del Congreso para pedir a los legisladores que aprueben una reforma migratoria que abra el camino a la regularización de los cerca de 12 millones de indocumentados que viven en el país.

Dejá tu comentario

Te puede interesar