Ganó Humala en Perú pero habrá ballottage

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El enigmático Ollanta Humala logró ayer vencer en primera vuelta en las elecciones peruanas, aunque quedó muy lejos de evitar el ballottage. Anoche, se definía si el ex militar golpista, emparentado por más de un motivo con Hugo Chávez, competirá con la moderada Lourdes Flores o con el centroizquierdista Alan García. El segundo escenario es el más temido por inversores, que se espantan ante una opción entre un populista hostil al libre mercado y un amante del estatismo que ya demostró de qué es capaz en los 80. Humala pareció beneficiarse del descrédito de los políticos tradicionales y el efectismo de un discurso que navegó entre derecha e izquierda, siempre populista.

Lima - Para desvelo de los inversores y la corriente de opinión moderada de Perú, el nacionalista Ollanta Humala se impuso ayer en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Sin embargo, según los datos parciales conocidos anoche, no obtenía la deseada mayoría absoluta y debía enfrentar en segunda vuelta a la centroderechista Lourdes Flores (que sacaba una luz de ventaja) o al ex presidente socialdemócrata Alan García, que protagonizaban una cerrada puja por el segundo lugar.

Con cerca de 30% escrutado, el cómputo oficial daba a Humala 27,6% de la votación, 26,7% a Flores y 25,7% a García. Sin embargo, esta tendencia no respondía a un muestreo regionalmente representativo. Un conteo rápido parcial extraoficial, este sí con proporcionalidad nacional, otorgaba al cierre de esta edición a Humala, un aliado de Hugo Chávez, 30,2% de los votos, contra 24,6% de Flores y 23,6% de García. Sobre la base de estas proyecciones, el triunfo del nacionalista se descontaba.

  • Indefinición

    La escasa diferencia entre «Lulú» Flores y García hacía imposible definir al cierre de esta edición quién enfrentaría a Humala en la segunda vuelta. Si pasa la primera, evitaría que se repita la historia de 2001, cuando el aprista le arrebató el segundo lugar en una arremetida final.

    Anoche, los partidarios de la victoriosa Unión por el Perú festejaban ruidosamente en las calles, sobre todo en las ciudades del empobrecido interior serrano, donde su apoyo fue particularmente fuerte.

    Los de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de García, y los de Unión Nacional de Flores, en cambio, padecían una infartante pelea voto a voto. En esa puja tenía primordial importancia el voto llegado del exterior (la Argentina es el tercero de esos distritos en importancia), 2,8% del padrón.

    En tanto, las encuestas marcaban que el APRA constituirá la primera bancada parlamentaria, seguido del partido de Humala, en segundo orden, y la formación de Flores, tercera.

    En una breve aparición ante sus enfervorizados partidarios, el nacionalista pidió «tomar este triunfo con humildad» y abogó por «construir unidad» y poner fin a los odios y las divisiones.

  • Inquietud

    La posibilidad de un gobierno de Humala (un «salto al vacío», según sus críticos) provoca inquietud debido al discurso antisistema del que éste hizo gala durante la campaña y a sus planes de « nacionalizar los sectores estratégicos de la economía» y revisar los contratos de privatización. Su fulgurante crecimiento (hace un año sólo tenía una intención de voto de 3%) se basó en la insatisfacción de los sectores más pobres con una economía que crece, pero no « derrama» los beneficios y en un rechazo a los políticos tradicionales que ya es habitual en Perú. Fue, en buena medida, el voto «cholo» de la sierra, el mismo que entronizó en 2001 a Alejandro Toledo.

    Toda la atención estará puesta hoy en la reacción de los mercados. Aunque se descuenta que será negativa, habrá que ver qué análisis prevalece, dado que, según los datos disponibles, Humala parecía no haber llegado al punto considerado crítico, esto es, 35% de los votos. La alternativa de un ballottage Humala-García era considerada el peor de los mundos por los inversores: más allá de que el segundo haya moderado marcadamente su discurso en los últimos años y ahora sólo hable de hacer «algunos retoques» al modelo económico vigente, se recuerda aún el desastroso legado económico de su gobierno.

    Todos los sondeos previos a la elección de ayer mostraban un camino cuesta arriba para Humala en el ballottage en cualquier escenario, aunque, en principio, Flores (una defensora de la política económica ortodoxa y de apertura comercial del gobierno saliente) parecía más difícil de vencer.

    La segunda vuelta se realizaríael 28 de mayo o el 4 de junio, y el nuevo presidente asumirá el 28 de julio. Comienza ahora una nueva campaña que será seguramente tan virulenta como la que acaba de culminar. La clave de lo que ocurra radicará en buena medida en que el APRA y UN logren conformar una alianza contra Humala, algo que se presenta complejo.

  • Mote

    El sufrimiento de Flores se debía, según analistas, al hecho de haber tenido que lidiar con el mote de «candidata de los ricos». Además, la performance del ex presidente Valentín Paniagua (6%) le restaba votos vitales. Se trata de un moderado como ella, que dejó un buen recuerdo en su interinato de un año en 2000, tras la fuga a Japón de Alberto Fujimori.

    Delante de Paniagua quedó la fujimorista Martha Chávez (7,6%), cuya agrupación tendrá presencia en el fragmentado Congreso que se avecina. La corriente que responde al ex presidente preso en Chile en espera de su extradición mantiene, así, una llamativa vigencia tras los escándalos que rodearon su huida del poder. ¿Podrá este aliado incómodo vender caro su apoyo en el ballottage?

    El triunfo de Humala despejóel temor a una ola de violencia de sus seguidores, quienes no habrían aceptado fácilmente un resultado adverso (su líder ya había esbozado denuncias de fraude). Más aún después del escándalo que envolvió la concurrencia del «comandante» a las urnas.

    Mientras García desayunaba con su familia y hacía un encubierto proselitismo de últimahora y la católica Flores concurría a misa y votaba en medio de una desordenada pero entusiasta nube de partidarios y periodistas, Humala vivió una verdadera pesadilla.

    Cuando concurrió a votar a las 10.30 en la Universidad Ricardo Palma, el nacionalista debió dejar las declaraciones para después: necesitaba imperiosamente hacer el trámite lo más rápido posible para evitar que la TV se siguiera solazando en transmitir los insultos y los gritos de «¡asesino!» y hasta «¡ maricón!» que le dedicaban unas 200 personas que aparecieron de la nada no bien lo vieron.

  • Protección

    El hostigamiento, igual que la expresión confundida y desencajada del candidato, duró casi una hora, tiempo en el que estuvo virtualmente retenido en el recinto de votación.

    La policía debió proteger la deshonrosa retirada del «comandante» con sus escudos, mientras le llovían escupitajos y todo tipo de proyectiles.

    Más tarde, se presentó ante la prensa con su esposa y su candidato a vicepresidente primero, Gonzalo García Núñez, para leer un indignado comunicado. Dijo que «la democracia peruana está secuestrada», por lo que definió como el «bloque 'todos contra Ollanta'», compuesto, dijo, por «Alan García, la señorita Lourdes Flores y Alejandro Toledo».

    Aseguró también que el acoso de la mañana fue «una emboscada», acusó a la prensa de «manipular la libertad de expresión» con titulares y encuestas mentirosos, llamó a sus partidarios a salir a votar y «a defender el voto».
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