7 de febrero 2003 - 00:00

"Gobierno de Lula no será socialista"

José Genoino insiste en mantener la disciplina interna del PT brasileño frente a la rebeldía de algunos legisladores.
José Genoino insiste en mantener la disciplina interna del PT brasileño frente a la rebeldía de algunos legisladores.
Brasilia - «El proyecto del Partido de los Trabajadores es socialista, pero excede al gobierno de Lula. El gobierno de Lula no será socialista. Yo lo soy, pero el socialismo no puede ser un proyecto cerrado a la sociedad. Eso nunca tuvo éxito. El socialismo es una referencia de los valores que nos orientan», dijo a Ambito Financiero el diputado brasileño José Genoino. Este es el presidente nacional del PT y el hombre fundamental del gobierno para la articulación de una alianza con partidos centristas en el Congreso. Claro en sus ideas, y muy enfático en su modo de expresarlas, Genoino cargó con dureza contra el puñado de legisladores que ha desafiado las principales decisiones del partido y, aunque no lo confirmó explícitamente, no cerró del todo la puerta a su eventual expulsión. En otro pasaje importante, habló con claridad de otro tema urticante en su agrupación: la idea de impulsar una reforma laboral. A continuación, los tramos más importantes de la entrevista concedida a este enviado.

Periodista: ¿Cuán probable es la expulsión del PT de los legisladores que se han pronunciado en contra de las principales decisiones del gobierno?


José Genoino:
No estamos tratando de expulsarlos y no trabajamos con esa perspectiva. El PT se construyó a lo largo de 23 años como un partido pluralista, con diferentes ideas y que realiza permanentemente un debate muy intenso. Las corrientes ubicadas más a la izquierda no participan en conjunto de las críticas aisladas de 2 o 3 diputados y de la senadora Heloísa Helena, que no representan a la izquierda del partido. El PT no ejerce el centralismo democrático sino la unidad de acción. Hacemos un debate, pero cuando se toma una decisión, todos deben aplicarla.

P.: ¿Esto no admite excepciones?


J.G.:
El estatuto del PT prevé que los diputados y senadores pueden fundamentar su voto, acompañando la decisión del partido por una cuestión de disciplina pero manifestando sus divergencias por cuestiones éticas. Incluso, en cuestiones que hacen al fuero íntimo, prevé que se pueda votar separadamente, como por ejemplo por cuestiones religiosas, como el aborto. Ahora debatiremos las reformas previsional y tributaria, pero tras eso se definirá una posición y todos deberán seguirla.

P.: Pero la senadora Helena insiste en justificar su postura de no haberse presentado en el Congreso para no votar a José Sarney como presidente del cuerpo.


J.G.:
Es que nosotros no le exigíamos únicamente que votara a Sarney. Al no concurrir tampoco votó por el vicepresidente del Senado, que es del PT y es el primer negro en llegar a ese cargo. El PT ha hecho históricamente varias veces advertencias públicas a sus miembros. Somos contrarios a las actitudes individualistas como las de la senadora Heloísa Helena, pero tenemos respeto y estima por ella.

P.: ¿Ese fue el primer conflicto con ella?


J.G.:
No. Repitió lo que hizo en la confirmación de Henrique Meirelles como presidente del Banco Central. En esa ocasión, yo me reuní con ella y le dije que debía concurrir a la sesión porque ésa era la indicación del presidente Lula. Es más, le manifesté que en lo personal yo también estaba en contra, pero que iba a votar por disciplina partidaria. Igual no fue.

P.: El tema de las objeciones de conciencia es ambiguo cuando se trata de cuestiones políticas e ideológicas...


J.G.:
Me gusta tocar este punto. ¿Si el PT que gobierna con el presidente Lula no da un ejemplo de fidelidad a los compromisos, ¿cómo va a tenerla de sus aliados a la hora de discutir las reformas previsional, tributaria y de las leyes del trabajo? El PT no puede resignarse a dejar de ser un partido fuerte, con disciplina, con 400.000 afiliados. Si lo hace, se diluye.

P.: ¿Cómo evalúa el discurso del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, respecto de los legisladores radicales?


J.G.:
El PT no tiene dos discursos; el mensaje de la campaña es el mismo que el del presidente Lula en el gobierno. Y el discurso del ministro Palocci ante el mercado es el mismo que ante la bancada.

P.: Bueno, le recuerdo que en el otro conflicto que tiene el partido hoy, debido a la grabación subrepticia y la filtración de una reunión de Palocci con los legisladores del PT, el ministro dijo cosas que difícilmente repetiría en público.


J.G.:
No, el dijo lo mismo que al mercado.

P.: Nunca le ha dicho al mercado, como hizo en esa reunión, que «la deuda de Brasil es impagable».


J.G.:
Dijo que la situación es delicada pero que ahora mejoró porque han crecido las exportaciones, se han abierto vías de crédito y tiene mayor margen de maniobra para negociar con el mundo. El PT busca una sociedad justa, una economía fuerte y una relación soberana con el mundo.

P.: ¿Cómo se siente ante las críticas de que está defendiendo una política neoliberal, un cargo duro dentro de su partido?


J.G.:
Estoy radicalmente en desacuerdo con esos compañeros; están equivocados. El programa del presidente Lula y del PT apunta a un modelo económico no neoliberal. Lo que queremos es construir una base para que el país crezca, con un proyecto que supone relaciones multilaterales en el mundo, sin aislamientos, con una relación con el sector productivo. Por eso tenemos dos grandes empresarios en el gabinete: Luiz Fernando Furlan y Roberto Rodrigues. Nuestro proyecto es superar la vulnerabilidad externa de Brasil, pero eso no se puede hacer de la noche a la mañana. Los compañeros que critican no entienden que la baja de las tasas de interés no puede ser hecha por decreto. En el sistema internacional hay una situación delicada por la amenaza de una guerra, que elevaría el valor del dólar y el del petróleo. Para gobernar, la izquierda no puede aislarse; si no, pasa por ejemplo lo que ocurrió en Nicaragua. No podemos romper con el FMI, la OMC, el Banco Mundial. No le podemos decir no al ALCA; lo que debemos decir es que queremos cambiar su agenda.

P.: ¿Cabe esperar en el futuro el ingreso formal del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, centro) al gabinete?


J.G.:
Sí, se puede. La izquierda en Brasil no puede gobernar sola porque no es mayoría ni en el país ni en el Congreso. No debemos caer en varios errores. Primero, no podemos aislarnos, como hicieron los movimientos armados. Y esto lo digo yo, que participé de la lucha armada y estuve 5 años preso, sufrí torturas y estuve un año incomunicado. Segundo, no podemos caer en la trampa de terminar siendo dirigidos por la derecha. Debemos ser una izquierda moderna, que dialoga y que tiene un proyecto viable. Como decía Gramsci, debemos construir hegemonía.

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