21 de marzo 2003 - 00:00

Guerra química preocupa a EE.UU.

Con la guerra ya en marcha, el mundo comienza a descubrir los avances tecnológicos en materia bélica. Las fuerzas norteamericanas presentan un importante y sofisticado arsenal. La Guardia Republicana de Saddam Hussein, grande en número, no está a la misma altura en cuanto a capacidad. Pero la gran duda que enfrenta Estados Unidos es la posibilidad de un ataque con armas químicas y bacteriológicas. Los equipos de defensa nunca fueron probados en una situación de conflicto a gran escala y su eficacia se comprobará en el terreno bélico.

Washington (AFP) - El grado de preparación de las tropas estadounidenses para resistir un eventual ataque con armas químicas o bacteriológicas es una incertidumbre. Mientras el Pentágono asegura que sus soldados están perfectamente equipados para responder a un peligro de este tipo, dos informes independientes publicados recientemente sembraron dudas al respecto.

«Tenemos equipamiento de punta. Hemos hecho de esto una prioridad. Nuestros jóvenes soldados, hombres y mujeres, están entrenados. Saben qué hacer», explicó recientemente Anna Johnson-Winegar, subsecretaria adjunta del Pentágono.

• Informes

Sin embargo, dos informes elaborados por expertos independientes y publicados recientemente arrojaron una sombra de duda sobre el estado real de preparación de las fuerzas estadounidenses: mencionan equipamientos obsoletos o insuficientes, una formación incompleta y condiciones no realistas de entrenamiento de combate en un entorno contaminado.

«La situación de las fuerzas estadounidenses es más preocupante de lo que parece», sostiene Raymond Decker, autor de un informe sobre el tema divulgado en octubre de 2002.

En numerosas unidades inspeccionadas, el grado de equipamiento operativo era a menudo claramente insuficiente, como en una unidad de infantes de marina que sólo disponía de un tercio de los aparatos de detección química previstos.

El Pentágono dispone actualmente de 4,5 millones de trajes con protección química y bacteriológica. Pero la sola elaboración de los inventarios constituye una pesadilla. Así, los militares no logran localizar unos 250.000 trajes defectuosos de los 778.000 que debían ser revisados en mayo de 2000
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Todos los soldados desplegados en el Golfo recibieron una nueva generación de trajes especiales (llamados JSLIST), replica el Pentágono. Estos pueden ser utilizados durante 45 días, pero una vez contaminados deben ser reemplazados. Los militares en la región tienen en stock dos trajes de recambio por soldado.

• Formación

Otra carencia seria es la formación de los soldados. «El entrenamiento en defensa química y biológica continúa siendo un problema», afirma Decker, citando como ejemplo el cuerpo de los infantes de marina.

Las tropas son sobre todo vulnerables a un ataque sorpresivo, ya que los entrenamientos «no siempre fueron realistas en cuanto a cómo operan las unidades en tiempos de guerra», subrayó
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