Restos de 12 niños y adolescentes, junto a los de 20 camélidos, enterrados hace unos 800 años y pertenecientes a la cultura Chimú, fueron hallados en el distrito de Huanchaco, costa norte de Perú.
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Los individuos habrían sido sacrificados como parte de un rito muy parecido a la ceremonia inca, conocida como Capacocha, que consistía en ofrendar menores y auquénidos ante la inminente muerte o nacimiento de un emperador inca.
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