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Más del 80 por ciento de los encuestados dijo que la economía era el principal problema y que el país ya se hallaba en recesión, según informaron las cadenas CNN, CBS, MSNBC y Fox News, que realizaron las entrevistas conjuntamente.
Clinton llegaba a Pennsylvania como favorita en los sondeos, pero necesitaba un triunfo aplastante para frenar los llamados a que abandone la carrera y no desangre al partido con una lucha que, por ahora, sólo parece favorecer a los republicanos.
En su puja de ya cuatro meses y 48 internas con Obama, Clinton ganó menos elecciones, menos delegados comunes adjudicados en esas elecciones y menos votos totales, y además pierde en la crucial y multimillonaria batalla de recaudación de fondos.
Como la ex primera dama ya no puede remontar la ventaja que le lleva Obama en el número de delegados que proclama al candidato del partido en la Convención Nacional Demócrata en agosto, sólo tiene dos posibilidades para quedarse con la nominación.
Una es ganar en el total de votos emitido en el país, algo que parece difícil.
La otra, más factible, es un gran respaldo de los superdelegados, unos 800 notables del Partido que tienen voto en la convención sin haber sido elegidos en ninguna interna.
Su victoria en Pennsylvania, según los resultados iniciales, reforzará su argumento de que ganó en las estados más importantes y los que podrían definir la elección presidencial de noviembre próximo frente a los republicanos.
Sumada a sus triunfos en Texas, California, Florida, Ohio y en su estado de Nueva York, la de Pennsylvania podría servirle para convencer a los 400 superdelegados que aún no manifestaron su preferencia por uno u otro candidato.
Clinton necesitaba esta bocanada de aire para llegar con impulso a las próximas internas en Indiana y Carolina del Norte, el próximo 6 de mayo, a las que siguen casi de inmediato las seis últimas competencias del calendario electoral.
La ex primera dama está presionada a ganar en Indiana, porque se da por descontada la victoria de Obama en Carolina del Norte.
Obama había dicho por adelantado que no esperaba ganar en Pennsylvania, e incluso antes del cierre de las mesas partió hacia Indiana para realizar un acto.
Clinton ganó al menos 28 nuevos delegados con su triunfo en Pennsylvania, de los 158 que se pusieron en juego en el estado, el premio mayor de lo que queda del calendario de internas.
Esto le permitía acortar distancia con Obama, que ahora la aventaja por 1648 a 1537 delegados y superdelegados, según un recuento de CNN.
El receso de seis semanas que precedió a la interna en Pennsylvania estuvo marcado por una campaña sobre el terreno de una intensidad generalmente reservada para los estados donde se vota primero, y por el tono agresivo de los últimos días.
Un aviso comercial de Clinton de hace pocos días acusó a Obama de haber sido financiado por lobbistas famacéuticos, energéticos y de casinos.
Obama respondió con otro comercial en el que acusó a Clinton de "difamaciones de once horas pagadas por lobbistas".
Varios líderes nacionales del partido manifestaron ya su deseo de que el candidato se decida cuanto antes para no llegar divididos a la Convención Nacional demócrata de agosto, en la que se proclama formalmente al aspirante presidencial de la formación, según el número de delegados y superdelegados que reúna.
Estos referentes sostuvieron que una lucha tan larga desmoraliza a las bases demócratas y mejora las chances de la oposición republicana, que está unida tras un candidato ya definido, el senador por Arizona John McCain.
Las elecciones presidenciales, de las que surgirá el sucesor del republicano George W.
Bush, serán el 4 de noviembre.




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