Pekin, (Reuters) - Un obispo católico aprobado por el estado chino para Pekín asumió su cargo ayer, en medio de aplausos de feligreses en una cuidadosamente orquestada ceremonia que luego fue aprobada por el Vaticano, lo que representaría un descongelamiento en relaciones.
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Li Shan se convirtió en obispo de la capital china, en una misa que mezcló incienso e himnos, con una delicada evasión respecto a si su designación fue aprobada por el Papa Benedicto XVI.
Pero en un gesto que podría ayudar a suavizar disputas pendientes entre el Vaticano y Pekín respecto al control religioso estatal, el diario oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, informó ayer que el Papa había dado su apoyo a Li.
L'Osservatore dijo que las congregaciones católicas en Pekín y Guiyang, ciudad que también recibió hace poco un nuevo obispo, Xiao Zejiang, habían celebrado "al recibir la noticia de la comunión concedida por el Papa a monseñor Xiao y monseñor Li".
La publicación vaticana confió "los dos jóvenes prelados y sus diócesis a la protección de la Virgen María" pero hizo notar que lamentaba "que algunos obispos que no comulgan con la Santa Sede tomaron parte en el rito de consagración".
Los entre ocho y 12 millones de católicos chinos están divididos entre una iglesia que cuenta con la aprobación del estado y una iglesia clandestina que desconfía de los lazos con el Gobierno.
Los integrantes de la iglesia aprobada por el estado también honran al Papa, pero el Gobierno comunista restringe los contactos formales con Roma, que no ha tenido lazos diplomáticos con Pekín desde 1951.
La designación de Li se ha convertido en una prueba para las relaciones entre la Iglesia Católica y China en un momento en el que el Papa ha instado a mejorar los lazos y a un acercamiento ente los creyentes divididos
La Santa Sede también exige que sea el Vaticano el que designe los obispos, posiblemente con alguna consulta al Gobierno chino.
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