Holanda quiere limitar la venta de cannabis en bares
Holanda quiere combatir las desviaciones de su política de tolerancia con las drogas suaves limitando a una clientela local la venta de cannabis, tolerada en los conocidos "coffee shops", mientras que las comunas de la frontera belga lo prohibirán esta semana.
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"Los coffee shops, en donde la venta de hachís y de marihuana es tolerada deben convertirse en locales más chicos y exclusivamente orientados hacia el consumidor local", anunció el gobierno. Un proyecto de ley será presentado al Parlamento antes de fin de año.
Esto hará "más difícil" la venta de cannabis a los millones de turistas que vienen cada año a comprar drogas a Holanda, en especial desde las regiones fronterizas y de Amsterdam, explicó el Ministerio de Justicia.
La región de Maastricht (sureste) prevé lanzar una experiencia piloto reservando el acceso a 30 locales en donde se venden drogas suaves únicamente a los que tengan una tarjeta de miembros. Estos podrán comprar hasta tres gramos de cannabis y deberán pagar con una tarjeta de crédito holandesa.
La posesión y el consumo de cinco gramos de cannabis, vendidos en los "coffee shops" que tienen una licencia municipal para ello, no constituyen un delito en este país desde 1976.
Sin embargo, esta "política de tolerancia" hacia las drogas suaves se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades. El cultivo y la venta al por mayor de cannabis, prohibidos pero necesarios para proveer a los "coffee shops", están controlados por grupos criminales y darían beneficios por casi u$s 3 mil millones, según la policía.
Excedidos por las molestias que causan los 25 mil turistas de la droga, en especial belgas y franceses que cada semana viajan a Bergen-op-Zoom y Roosendaal (ambos en el sur), los alcaldes de estas dos ciudades fronterizas ordenaron a sus ocho "coffee shops" en octubre de 2008 no vender más cannabis.
Esta controvertida medida sin precedentes en Holanda provocó un encendido debate sobre las desviaciones del modelo de tolerancia.
Los alcaldes explicaron que había que poner fin al vaivén incesante de vehículos extranjeros, a los agrupamientos de centenares de jóvenes delante de los "coffee shops" los fines de semana y a la actividad de revendedores que ofrecen drogas en la calle de forma ilegal.
Los dueños de los "coffee shops", que fueron autorizados a transformar sus locales en bares, pidieron al juez que suspendiera la orden de los alcaldes.
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