21 de noviembre 2003 - 00:00

Hubo 50 detenidos entre los antiglobalización

Hubo 50 detenidos entre los antiglobalización
Miami (enviado especial) - Las manifestaciones en contra del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que congregaron ayer a más de 30.000 personas en el Downtown, donde se están desarrollando las reuniones, hicieron que esta ciudad viviera uno de sus días más complicados. La jornada terminó con más de 50 detenidos, quienes serán hoy llevados a tribunales para comenzar el proceso judicial en su contra. Un detalle sobre esto: inquietarían a los piqueteros argentinos los cargos contra los detenidos ayer en Miami: son producto de manifestar portando palos, tirando piedras y cortando calles con bolsas de basura. Los habitantes habituales incluso la compararon con los días vividos durante el conflicto de Elián González, el «balserito» cubano que en 1999 fue devuelto a su país de origen y que provocó que millares de inmigrantes cubanos salieran a protestar. Otros incluso la comparaban con alguna visita de Juan Pablo II o con los conflictos de los '70 entre cubanos exiliados y residentes. En total, se destinaron más de 3.000 policías, un récord absoluto para los últimos años, que cerraron todos los accesos al centro de Miami e hicieron que los manifestantes se concentraran en el Bayside Boulevard.

Lo curioso es que prácticamente en las protestas de ayer casi no hubo residentes de Miami.
Los principales concurrentes fueron trabajadores del interior de Estados Unidos (fundamentalmente del sur del país), convocados por los sindicatos que consideran amenazadas sus fuentes de trabajo si el ALCA llega a ser una realidad. Así se vio a representantes de los talleres siderúrgicos de Allentown (Filadelfia), recolectores y procesadores de naranjas de Florida y Nueva Orleans, empleados textiles de San Francisco, San Diego y Sarasota, y de las terminales automotrices de Detroit. Todos estos sectores aseguran que, de llegarse a un acuerdo de libre comercio continental, habría una «invasión» de productos latinoamericanos (incluyendo argentinos) que provocarían pérdidas de puestos de trabajo. Comparan, incluso, esta negociación con la política de apertura comercial con el sudeste asiático, recordando que muchas empresas, fundamentalmente textiles (Levi's, Gap, Nike, Adidas), levantaron sus plantas en EE.UU. y las llevaron a países como Filipinas o Malasia. Según los sindicalistas locales, esta amenaza sería más que concreta en el caso que el gobierno de George W. Bush firme el tratado de libre comercio que se negocia actualmente en conjunto con cinco países centroamericanos: Nicaragua, El Salvador, Honduras, Panamá y Costa Rica.

• Adhesiones

Los manifestantes convocados por los sindicatos estuvieron en el Bayside acompañados por los clásicos globalifóbicos, cada vez mejor organizados para llegar a este tipo de reuniones. Esta vez, además de los norteamericanos que estuvieron ya en la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de Seattle, llegaron hasta Miami militantes antiglobalización desde Ale-mania, Austria, Australia, Bélgica, Holanda y Canadá, lugar de origen de la principal dirigente de este sector, Naomi Klein (autora de No Logo, la biblia de estos grupos).

Latinoamérica se vio representada mayormente por militantes mexicanos, que lucieron banderas alusivas a Chiapas y a «Marcos», y brasileños con banderas rojas, que en algún momento acompañaron las campañas políticas de Luiz Inácio Lula Da Silva, que perdió su presencia en las insignias del PT.

Más de 30.000 personas llegaron el miércoles a la noche a Miami. La mayoría de los globalifóbicos internacionales eligieron la vieja mansión Burdiners, de Miami Beach, para tomarla y preparar la protesta. A las 3.00 la policía, alertada por las protestas de los vecinos del distrito Art Déco, donde está esa antigua tienda, hoy museo municipal, allanaron el lugar y descubrieron a los manifestantes preparando lo que serían cócteles molotov y ciertas armas blancas potenciales.

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