5 de abril 2005 - 00:00

¿Identikit del nuevo Papa?: europeo, añoso y conservador

Los cardenales que ya se encuentran en el Vaticano mantuvieron ayer su primera reunión tras la muerte de Karol Wojtyla. Crecen las especulaciones en torno a la sucesión.
Los cardenales que ya se encuentran en el Vaticano mantuvieron ayer su primera reunión tras la muerte de Karol Wojtyla. Crecen las especulaciones en torno a la sucesión.
Roma - Los primeros corrillos de cardenales han adquirido el aspecto de un pre Cónclave. Quedan dos semanas para la convocatoria de sus eminencias en el umbral de la Capilla Sixtina, pero ya comienzan a forjarse las alianzas y grupos de poder bajo la influencia póstuma de Karol Wojtyla.

La impronta personal del Papa difunto llega al extremo de que ha nombrado a 114 de los 117 cardenales electores. Suficiente para sobrevivir ideológicamente en el trono de su heredero y para garantizar la continuidad de su papado en el porvenir.

¿Quién será el sucesor?
He ahí la cuestión más compleja de dilucidar mientras se acerca el Cónclave. Y no sólo preocupa en el Vaticano.

Una de las mayores casas de apuestas internacionales (Sporting Exchange) ha puesto en circulación el juego inconfesable de las quinielas con derecho a premios millonarios. Pues bien, el gran favorito es monseñor Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán, seguido del hondureño Rodríguez Madariaga. En tercer lugar, destaca el nigeriano Francis Arinze, que anticipa en la lista las candidaturas del germanísimo Joseph Ratzinger, del brasileño Claudio Hummes y del francés Lustiger.

No, no hay casos recientes de profecías cumplidas en lo que a nombres de papas se refiere. «Quien entra de Papa en el Cónclave, sale de cardenal», nos recuerda el manidísimo aforismo.

La cuestión sucesoria puede jugarse en un terreno más abstracto y más seguro que el de las apuestas al uso. Basta tener en cuenta que 58 de los cardenales Los cardenales que ya se encuentran en el Vaticano mantuvieron ayer su primera reunión tras la muerte de Karol Wojtyla. Crecen las especulaciones en torno a la sucesión. electores provienen de Europa y que el Viejo Continente, como siempre, va a erigirse en la fuerza predominante, con particular protagonismo de las eminencias italianas.

• Orden interior

El «retrato robot» del elegido comienza a adquirir forma. Probablemente será europeo. Seguramente provendrá de las huestes conservadoras. Y normalmente habrá cumplido los 70 años o estará a punto de hacerlo. O sea, ni joven ni muy viejo. La idea de un pontífice anciano aterra a quienes han convivido con la mala vejez y los numerosos problemas físicos de Juan Pablo II, mientras que la hipótesis de un Santo Padre cincuentón podría condicionar el rumbo de la Iglesia durante demasiados años.

Nada de candidatos exóticos, ni de figuras carismáticas.
Ya no existe el enemigo comunista, como sucedió cuando fue elegido Wojtyla, ni resulta aconsejable llevar a cabo un cambio de rumbo radical.

El tópico dice que Juan Pablo II ha internacionalizado el Cónclave en beneficio de los candidatos de origen remoto, pero es un hecho que
el sacro colegio cardenalicio, porcentualmente hablando, aloja a menos purpurados africanos y latinoamericanos de cuantos se reunieron en el año 1978 tras la muerte del papa Pablo VI.

No hay ganas de experimentos. La Iglesia, según algunos monseñores, necesita orden interior. Una mano disciplinaria que ponga firmes las prefecturas, los consejos pontificios y los ministerios. Porque Juan Pablo II se aburría en el Vaticano.

Mejor dicho, recelaba de toda la actividad administrativa. No sólo por alergia a las cuestiones burocráticas, tan arraigadas en la Polonia comunista de la que provenía. También porque su Pontificado tenía una proyección exterior. La prueba está en las veces que ha dado la vuelta al mundo y los extremos donde ha llevado la misión pastoral.

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