Caracas (EFE, AFP) - Un Congreso venezolano monocolor con 167 diputados afines al gobierno inició ayer sus sesiones para el período 2006-2010, sin representación de partidos de la oposición que no se presentaron a las elecciones legislativas del 4 de diciembre.
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Prácticamente, la totalidad de los legisladores que pronunciaron sendos discursos inaugurales coincidieron con el presidente del país, Hugo Chávez, en que la deserción electoral opositora obedeció a un «plan de conspiración» para intentar menoscabar al gobierno. A nadie le pareció casual, obvio.
Pocos días después de las elecciones parlamentarias, Chávez había dicho que ese retiro era parte de una «nueva conspiración» de EE.UU, lo que fue rechazado por Washington y las fuerzas internas antichavistas.
El Movimiento V República (MVR), el partido de Chávez, ganó 114 escaños y otras nueve organizaciones pro gubernamentales se repartieron las 53 bancas restantes, entre ellas Podemos (19), Patria para Todos (11) y el Partido Comunista de Venezuela (8). Los partidos opositores han dicho estar dispuestos a recoger firmas de electores para volver a inscribirse, pese a que descartaron haber caído en ilegitimidad al negarse a concurrir a los comicios.
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