India: sangriento atentado en un tren dejó más de 80 muertos
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Muchos de los cuerpos ya fueron sacados del tren, pero podrían haber más víctimas.
"Encontramos prospectos maoístas en el lugar, parece ser la obra de maoístas", había declarado el jefe policial.
La agencia Press Trust of India informó haber recibido una llamada telefónica de un grupo apoyado por los insurgentes maoístas, el "comité popular contra las atrocidades policiales", que se atribuyó este sabotaje. Pero un portavoz del grupo negó luego su implicación.
El presidente estadounidense, Barack Obama, que tiene previsto visitar India este año, expresó su pésame al primer ministro Manmohan Singh por los ataques.
Las primeras informaciones se referían a la hipótesis de una explosión que habría provocado el descarrilamiento, pero fuentes policiales indicaron que habían descubierto que placas metálicas utilizadas para unir secciones de la vía férrea habían sido retiradas.
Equipos de médicos y socorristas trataban de atender a los heridos en el lugar de la catástrofe mientras las víctimas en estado más grave eran transportadas por helicópteros del ejército.
Un sobreviviente de la catástrofe, Ranjit Ganguly, que viajaba a Bombay para pasar sus vacaciones, explicó que fue proyectado fuera del vagón pero que su hijo y su hija aún estaban atrapados en el interior.
Si la responsabilidad de los "terroristas rojos" fuese confirmada, el gobierno debería quedar sometido a nuevas presiones de la opinión pública para revisar su estrategia de lucha contra la insurgencia y que hasta ahora no ha dado resultados.
El Estado se ha negado a recurrir al ejército para combatir a los rebeldes, dejando la tarea en manos de la policía y de las fuerzas paramilitares.
Los rebeldes maoístas, activos desde 1967, están presentes en el norte y el este del país. Estos guerrilleros, que serían entre 10.000 y 20.000, dicen luchar en defensa de los campesinos sin tierra y las minorías locales.
Para tratar de desalojarlos de sus bastiones, hace unos meses el gobierno lanzó una vasta operación en seis Estados con la participación de 56.000 miembros de las fuerzas paramilitares apoyados por la policía local, llamada "Caza verde", en referencia a la jungla donde se esconden.
Según el primer ministro Manmohan Singh, la rebelión maoísta constituye la principal amenaza para la seguridad interior del país. Esta controla importantes territorios, sobre todo en las regiones rurales que no se han beneficiado del reciente desarrollo económico de India.
Más de 600 personas murieron el año pasado en ataques atribuídos a los maoístas. En 2009, el gobierno puso fuera de la ley al movimiento, calificándolo oficialmente de "terrorista".




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