2 de febrero 2006 - 00:00

Inédita batalla campal en desalojo de colonos judíos

Escenas de extremaviolencia se vieron ayeren el desalojo de unacolonia ilegal judía cercade Ramallah.
Escenas de extrema violencia se vieron ayer en el desalojo de una colonia ilegal judía cerca de Ramallah.
Amona, Cisjordania (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Fuerzas policiales israelíes desalojaron y demolieron nueve viviendas en el asentamiento judío ilegal de Amona, al noroeste de la ciudad cisjordana de Ramallah, en una batalla campal sin precedentes en la que resultaron heridas 250 personas.

Situado en una escarpada colina de difícil acceso y bajo un sol implacable, el enclave fue escenario de graves enfrentamientos entre miles de colonos y simpatizantes de la extrema derecha israelí y las fuerzas de seguridad, después de que la Corte Suprema desestimara un recurso de amparo de los habitantes.

Según los últimos datos facilitados por la Estrella de David Roja (el equivalente a la Cruz Roja), 250 personas resultaron heridas y fueron atendidas por distintos equipos médicos; entre ellas 166 tuvieron que ser hospitalizadas. La policía informó que arrestó a 45 manifestantes.

• Víctimas

Entre los heridos se contaron 80 miembros de las fuerzas de seguridad israelíes y los diputados ultraderechistas Efi Eitam y Arie Eldad, que se habían desplazado al sitio para apoyar a los desalojados.

Un miembro de la policía israelí sufrió heridas de extrema gravedad en la cabeza ocasionadas por el lanzamiento de un ladrillo por parte de uno de los manifestantes que se encontraba en una de las nueve viviendas desalojadas.

En una operación en la que tomaron parte entre 5.000 y 6.000 efectivos policiales y militares, el desmantelamiento se tornó
el enfrentamiento más duro registrado entre colonos y fuerzas de seguridad. Tres horas y media duraron los golpes, los insultos y los forcejeos entre los extremistas judíos y los agentes del orden, que iban desarmados y sólo portaban equipos antidisturbios. Atrincherados en el interior y en los techos de los inmuebles, los manifestantes lanzaron contra los agentes baldes con excrementos, pintura, agua, aceite, huevos, lozas, bloques de piedra y marcos de ventanas y puertas.

El general
Yair Naveh, comandante de la región militar centro, de la que forma parte Cisjordania, afirmó que «las fuerzas no han hecho uso de las armas y no han tenido más elección que responder». «Nuestros hombres han sido recibidos en Amona de la misma manera que en la 'kasba' en Jenín o Naplusa» los acogen los activistas palestinos, añadió.

• Gritos

Tal y como ocurrió en la evacuación de la Franja de Gaza, los colonos gritaban a los agentes «asesinos», « nazis», «dictadores» o lemas como «un judío no expulsa a otro judío», mientras un guitarrista anónimo los alentaba a resistir desde una de las caravanas del enclave que permanecerá en pie. Sin embargo, la violencia vista ayer no es siquiera comparable con aquellos episodios.

«Antes de la evacuación de Gaza había un respeto por la gente, existían ciertos límites», espetaba un colono tocado con el tradicional kipá bordado a un oficial del ejército israelí que observaba las demoliciones.

Una pancarta colgada en uno de los edificios decía: «Toda
casa destruida es una victoria para Hamas», el movimiento terrorista palestino que ganó las elecciones legislativas del 25 de enero.

A dos meses de las elecciones legislativas israelíes, el primer ministro
Ehud Olmert, que reemplaza a Ariel Sharon desde que éste fue hospitalizado el 4 de enero, hace así gala de su determinación de desmantelar las colonias ilegales en Cisjordania como venía prometiendo Israel. Para los colonos radicales, esto es un antecedente de lo que podría ocurrir en otros asentamientos de Cisjornania en el marco de un posible acuerdo con los palestinos.

• Intolerable

En referencia a lo ocurrido, Olmert afirmó que «el comportamiento de aquellos que se opusieron a las fuerzas de seguridad no puede más que calificarse de violento. Es una actitud intolerable en el Estado de Israel».

Y prosiguió: «El lanzamiento de ladrillos a la cabeza de los agentes es una trasgresión de toda línea roja, y esa actitud llega a proporciones nunca vistas».

«Lo que ha ocurrido hoy desgarra al pueblo. Al ordenar estas demoliciones, Olmert tomó una decisión política», afirmó el jefe del Consejo de los enclaves judíos de Cisjordania, principal organización de colonos,
Benzi Lieberman.

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