Inevitable final doméstico de Chávez con sus controles: se rindió con un Rodrigazo propio
Se desató en Venezuela una versión tropical del "rodrigazo" argentino de 1975, resultado lógico del colapso de un esquema económico que combina control de precios y de cambio. En una admisión tácita de fracaso, Hugo Chávez debió convalidar ayer subas de entre 47% y 84% en los precios oficiales de productosbásicos como la harina y el pollo, además de directamente liberar los de otros artículos básicos. Su esperanza es que eso sea incentivo suficiente para que los empresarios a los que maltrata en su programa de TV produzcan más alimentos, de modo de sacar al país de la aguda escasez que sufre. Pero eso difícilmente ocurrirá, y no porque esté en marcha alguna de las oscuras conspiraciones que suele imaginar. Sucede que los ataques a la propiedad y la inflación descontrolada son el peor ambiente para las inversiones. La Venezuela de hoy entrega una imagen hipertrofiada de lo que ocurre en la Argentina.
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La escasez de alimentos se ha transformado en el mayor problema político de Hugo Chávez, que se suma a otras calamidades como la inflación y el asfixiante clima político que impera en Venezuela.
La escasez de alimentos en Venezuela es atribuida al control de precios, que desalienta la producción y que se suma al aumento de su valor en el mercado internacional.
El año pasado, la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi, el ente encargado de administrar el control de cambio) aprobó una cifra récord de 5.850 millones de dólares para importaciones de alimentos.
Según el sitio de Internet del diario caraqueño «El Universal», el ministro de Agricultura y Tierras, Elías Jaua, calificó los ajustes de precios de alimentos y la desregulación de otros como «un voto de confianza al sector privado».
El gobierno chavista espera «una respuesta positiva de parte de los empresarios para garantizar una producción nacional suficiente y cooperar para combatir la inflación. Esperamos del sector privado nacional un compromiso con el país», dijo.
El ministro destacó, siempre según «El Universal», que estas medidas forman parte de una «estrategia integral» del gobierno para apoyar la agricultura, que también incluye exoneraciones tributarias, facilidades de financiamiento y desarrollo de infraestructura como sistemas de riego y vialidad.
Según aclaró, las subas de precios no afectaránel acceso de los venezolanos a la comida,ya que «estas medidas se dan en un contexto de una política de incremento del poder adquisitivo del pueblo venezolano».
A cambio de la medida oficial, dijo el funcionario,el sector privado se comprometió a elevar este año en 20% su producción de alimentos, lo que representará 2,6 millones de toneladas de maíz adicionales, 1,2 millones de toneladas de arroz y 2 millones de gallinas ponedoras, para una oferta adicional de 500.000 millones de huevos.
Las subas pretenden aliviar en algo el desabastecimiento, pero su carácter abrupto -inevitable por el atraso de los precios impuesto por el control oficial- amenazan con agravar el complejo panorama inflacionario que atraviesa el país.
Ante ese proceso, Chávez subirá la apuesta y anunciará hoy el nuevo monto del salario mínimo, que actualmente es de 286 dólares. Según Carlos Petit, secretario ejecutivo del sindicato Fetrazulia, la nueva cifra será de 372 dólares, lo que totalizaría un aumento de 30%.
La opositora entidad patronal Fedecámaras censuró a Chávez por definir por sí solo el aumento y no a través de consultas con patrones y trabajadores, a la vez que alertó que los empresarios «sólo están en capacidad» de afrontar un aumento acorde con la inflación.
A su vez, la también opositora Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) demandó que el alza reconozca la inflación real que afectó a los trabajadores el año pasado y que el sueldo mínimo sea elevado a 400 dólares.




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