Intentaron agredir a Murdoch adentro del Parlamento británico
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Durante su intervención, Murdoch negó cualquier responsabilidad en el escándalo de las escuchas y aseguró que se había enterado de su magnitud hace dos semanas, cuando trascendió que también había sido intervenido el móvil de la niña asesinada Milly Dowler.
El multimillonario de 80 años, que se mostró contrito y humilde y pareció en ocasiones tener problemas de oído, dijo haberse sentido "impresionado, horrorizado y avergonzado" por la intromisión en el teléfono de Dowler, a cuya familia visitó hace unos días.
"Es el día en que me siento más humilde de toda mi vida", afirmó al poco de empezar el interrogatorio, en el que insistió en que no sabía nada de lo que sucedía en su periódico.
Sobre su desconocimiento de lo que ocurría en el "News of the world", que, según explicó, mandó clausurar por la "vergüenza" que suponía el escándalo, señaló que posee un conglomerado empresarial de más de 50.000 empleados, de lo que se deduce que no está al corriente de todo lo que sucede.
"No es una excusa, sino una explicación, 53.000 personas trabajan para mí", indicó ante la Comisión de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes de la Cámara de los Comunes.
El escándalo de las escuchas estalló en 2006 y se saldó con el encarcelamiento en 2007 del corresponsal de realeza del "News of the world", Clive Goodman, y su socio el detective Glenn Mulcaire, a quien la empresa de Murdoch ha estado pagando el asesoramiento legal, según revelaron.
Posteriormente volvió a la actualidad con la publicación en "The Guardian" de que los pinchazos habían afectado a unas 4.000 personas y se complicó cuando se supo que, además de políticos y famosos, algunas de ellas eran familiares de soldados muertos y víctimas de asesinatos célebres.




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