Bagdad y Nueva York (ANSA, La Vanguardia, ASN, AFP) - Un brutal atentado con un camión bomba contra las oficinas de las Naciones Unidas en Bagdad provocó la muerte de 18 personas, entre ellas Sergio Vieira de Mello, el diplomático brasileño jefe del organismo internacional en la capital iraquí. El ataque terrorista, en el que murieron también el jefe de UNICEF en Bagdad, funcionarios del Banco Mundial y el mayor experto de la ONU en temas árabes, conmovió todas las cancillerías del mundo y podría modificar el rumbo de la ocupación de Irak por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña, aunque el presidente Bush ratificó su política para la región.
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El Hotel Canal de Bagdad, desde 1991 sede de las oficinas de las agencias de la ONU en Irak, quedó «casi destruido», informó el organismo, que es la primera vez que sufre un atentado de este tipo. Hasta anoche se había contabilizado al menos 108 heridos y continuaban las tareas de rescate y remoción de escombros. En el edificio trabajaban inspectores de armas que lo compartían con el personal del programa humanitario Petróleo por alimentos, de la Misión de la ONU para Irak y Kuwait (UNMIK) y del Programa Alimentario Mundial (PAM), con un total de 646 empleados en Irak, por lo que se teme que el número de muertos sea mayor. El diario «The New York Times» informó en su edición on line que Rick Cooper, el mayor experto en temas árabes de las Naciones Unidas, y Nadia Youris, jefe de gabinete de Vieira de Mello, estaban entre las víctimas.
Un vocero del Banco Mundial dijo que cuatro empleados locales y un consultor están desaparecidos. Además, el Programa para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) anunció el fallecimiento del coordinador de sus actividades en Irak, Christopher Klein-Beekman, de sólo 32 años.
Entre los heridos, aunque fuera de peligro, figura la argentina Carolina Larriera, de 30 años, novia de Vieira de Mello.
• Recuperación
Vieira de Mello era uno de los diplomáticos con mayor experiencia y más respetados del mundo, e intentaba recuperar el rol de la ONU en Bagdad ante la ocupación de las fuerzas atacantes, de la que el funcionario era muy crítico. Su función en Irak terminaba dentro de siete días.
Según fuentes militares norteamericanas, el atentado fue obra de un agresor suicida que a toda velocidad lanzó un camión amarillo, que tenía el logotipo de una cementera, contra un muro del hotel. El vehículo, según el Pentágono, llegó hasta el salón de recepción del edificio a las 16.40 hora local, tras lo cual produjo una explosión potente que devastó los pisos, paredes y vidrios de las ventanas.
En ese momento se realizaba una conferencia de prensa y un camarógrafo de la televisión japonesa siguió filmando, en medio de la confusión, las cenizas y el polvo.
Según el dramático relato de su colaborador, Ghassan Salame, el brasileño quedó atrapado por un bloque de cemento que cayó sobre una de sus piernas y murió antes de que pudiera recibir atención médica. «Subí al segundo piso y lo vi ahí en el sueloinmovilizado. Lo llamé, Sergio, Sergio, y él me respondió: 'Ghassan'», contó Salame. «No te preocupes, Sergio, vamos a sacarte.» «Agua, agua», atinó a pedir Vieira, antes de morir probablemente desangrado.
Un guardia aseguró que la explosión abrió un agujero en la parte posterior del inmueble. «Cuando la guardia logró llegar a De Mello, su cuerpo estaba frío, perdió mucha sangre de la pierna», precisó.
El atentado no fue reivindicado en principio por grupo alguno, como ocurrió tras el ataque a la embajada jordana en Bagdad, el 7 de agosto, donde murieron 17 personas. Para el Pentágono una de las hipótesis es que el grupo islámico Ansar al-Islam, ligado a Osama bin Laden, puede ser el autor del atentado. Inmediatamente después del ataque, el presidente estadounidense, George W. Bush, ratificó los objetivos de la presencia militar en Irak. «El mundo civilizado no será intimidado y esos asesinos no decidirán el futuro de Irak», dijo Bush.
Los repudios a este acto terrorista se sucedieronni bien se conoció la noticia. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, glosó la figura de su representante especial. «La pérdida de Sergio Vieira de Mello es un golpe amargo para Naciones Unidas y para mí personalmente», afirmó el vocero de Annan, quien interrumpió sus vacaciones en Finlandia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, condenó «vehementemente» el atentado y decretó luto nacional, entre una sumatoria de condenas que recorrió el mundo.