Irak: ataque a un santuario chiita agrava la guerra
-
Qué dijo Trump cuando le preguntaron si atacaría Irán con bombas nucleares
-
El papa León XIV llamó a construir una "cultura de paz" frente a los conflictos globales
El santuario chiita de Samarra (Irak) en su
esplendor, tras el atentado de 2006 que
destrozó su cúpula y ayer, cuando otro ataque
sunita destruyó sus dos torres. Buscan
que se descontrole la guerra confesional.
La Casa Blanca se apresuró a condenar el atentado y manifestó su preocupación ante el riesgo de una nueva espiral de violencia sectaria que podría definir la derrota estadounidense en la guerra.
«Está claro que alguien trató de nuevo de servirse de ese lugar santo para, literalmente, intentar hace volar en pedazos la democracia iraquí, y es realmente necesario que los iraquíes resistan ese llamado», declaró el vocero presidencial, Tony Snow, a la prensa. Esta «provocación», que tiene «todas las marcas distintivas de Al-Qaeda», es muy alarmante, reconoció. «Esperemos que no haya una nueva ola de violencia», dijo.
Según fuentes policiales de la provincia de Salahedin, donde se encuentra Samarra, no hubo víctimas en el ataque de ayer, perpetrado con algún artefacto en el interior del templo, aunque sí graves daños sobre los alminares, que además fueron atacados antes de la explosión por fuego de morteros.
«Los dos alminares junto a la cúpula dorada del santuario se desplomaron por los proyectiles de mortero y una carga explosiva», dijo un testigo. Todavía se desconoce cómo los autores del atentado pudieron introducirse para llevar a cabo su acción en el santuario, que está fuertemente custodiado por las tropas iraquíes las 24 horas del día.
Las autoridades locales de Samarra impusieron el toque de queda en esta ciudad de mayoría sunita, después de que una multitud de chiitasenfurecidos comenzó a congregarse en tornoal mausoleo en señal de protesta. Las fuerzas de seguridad tuvieron que disparar al aire para dispersar a los manifestantes.
También en Bagdad se decretó la misma restricción, mientras los líderes de las comunidades apelaron, en líneas generales, a la calma.
La máxima autoridad chiita de Irak, el ayatolá Ali Sistani, pidió «autocontención» a sus seguidores tras el atentado, y publicó una « fatwa» prohibiendo cualquier acto de venganza.
«Llamamos a todos los iraquíes a que eviten ser arrastrados a la sedición confesional», dijo Sistani, en una de sus raras intervenciones en la vida política del país.
Por su parte, el clérigo radical chiita Muqtada al-Sadr pidió, a través de uno de sus portavoces, tres días de duelo nacional para que los iraquíes expresen su condena al bombardeo y culpó al gobierno de Al-Maliki y a las fuerzas multinacionales presentes en Irak de este ataque. Fuera del país, destacó la reacción del gobierno iraní, con vínculos con el gobierno de Maliki, que condenó «rotundamente» la acción. «Condenamos rotundamente este atentado y lo vemos como un gesto del rencor de los enemigos de la unidad de Irak y del gobierno de Irak», dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mohammed Ali Hosseini.




Dejá tu comentario