27 de septiembre 2006 - 00:00

Irán negocia con la UE sobre plan nuclear pero no hará concesiones

El principal negociador iraní, Ali Larijani, y el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, se encontraban reunidos el miércoles cerca de Berlín, en un último esfuerzo para lograr que Irán acepte un acuerdo sobre su programa nuclear y evite sanciones de la ONU.

Un jarro de agua fría pareció anegar sin embargo las expectativas, cuando, desde Teherán, el presidente Mahmud Ahmadinejad declaró que ningún iraní estaba autorizado a ceder el "derecho de la nación" al enriquecimiento de uranio.

"Nos dicen de suspender el enriquecimiento, aunque sea sólo por un día, con el pretexto de un problema técnico, de forma que podamos proseguir las negociaciones", aseguró Ahmadinejad en una conferencia.

El encuentro entre el Alto Representante de Política Exterior de la UE y el negociador iraní se inició poco después de las 17H00 locales (15H00 GMT) en la Villa Borsig, una villa utilizada por el ministerio de Relaciones Exteriores a orillas del lago Tegel.

Ambos responsables, sonrientes, no hicieron ninguna declaración a la prensa antes de comenzar la reunión.

Por su parte, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, avanzó que no esperaba que Solana y Larijani alcanzaran un acuerdo durante la jornada del miércoles.

Steinmeier apuntó que no iba a participar en las conversaciones, puesto que el interlocutor con los iraníes en este asunto es Solana.

"Evaluaremos juntos" la postura iraní tras la reunión para decidir si se vuelve o no a la ronda de negociaciones, añadió el canciller alemán.

Antes de la reunión, el jefe de la diplomacia iraní, Manuchehr Mottaki, había declarado a la televisión estatal: "Como hay un clima de comprensión entre la República Islámica de Irán y Europa, podemos ser optimistas" sobre el resultado de las conversaciones.

El canciller hizo estas afirmaciones desde Nueva York, donde asistió a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta nueva entrevista entre Larijani y Solana es presentada como la última oportunidad antes de la adopción de eventuales sanciones contra Irán, que no se sometió a la exigencia del Consejo de Seguridad de la ONU de suspender todas sus actividades de enriquecimiento de uranio a más tardar el 31 de agosto pasado.

Paralelamente, Larijani y Solana entablaron conversaciones para que Irán suspenda su enriquecimiento en el marco de un acuerdo propuesto por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Estados Unidos, China, Francia, Gran Bretaña, Rusia) y Alemania.

Los seis proponen a Irán un paquete de incentivos a cambio de congelar su programa de enriquecimiento de uranio, que según los países occidentales podría ser utilizado para fabricar armas nucleares.

El diario Washington Times afirmó el martes que Irán estaba a punto de aceptar un acuerdo secreto por el cual suspendería el enriquecimiento de uranio durante 90 días para permitir conversaciones adicionales entre las naciones europeas.

Sin embargo, el director adjunto de la Organización Iraní de la Energía Atómica, Mohamad Saidi, señaló que la cuestión de la suspensión no se encontraba sobre la mesa para la reunión del miércoles.

Poniendo en evidencia que no existe unidad entre las grandes potencias, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, dijo que su país se negaba a apoyar "ultimátums" contra Irán, que conducirían a un "estancamiento" y a una "nueva crisis" en Oriente Medio.

"Nadie quiere que Irán tenga la bomba nuclear, pero es peligrosísimo lanzarse a un enfrentamiento infructuoso" con las autoridades iraníes, advirtió Lavrov.

El martes, Rusia e Irán anunciaron un acuerdo para la puesta en marcha de la central nuclear de Buchehr, en el sur de Irán, en septiembre de 2007, un proyecto que inquieta a Estados Unidos.

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