Irán negocia, pero sigue firme con su plan nuclear
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El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad; y el de Siria, Bahar al-Assad, el domingo en Teherán. Ambos líderes preocupan a Estados Unidos.
La cumbre volverá a sesionar hoy para buscar una postura común de los países representados en este organismo frente a la reanudación del programa nuclear iraní.
El comienzo de la cumbre sirvió para lanzar un mensaje conciliador por parte de su máximo representante, el egipcio Mohammed el-Baradei, quien reclamó «la máxima prudencia» a Irán y a Europa tras el anuncio de Teherán de reanudar las actividadesnucleares. El-Baradei confió en que la reanudación del programa no conlleve «una ruptura permanente» de las negociaciones europeas con el régimen de los ayatollah. El funcionario egipcio dijo que «establecer la confianza entre las dos partes», después de un cuarto de siglo de distanciamiento, es un «ejercicio que requiere un largo período».
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, saludó la intención iraní de retomar el diálogo, aunque mostró dudas sobre sus reales intenciones. Además, subrayó los diferentes enfoques observados por la comunidad internacional en las negociaciones con Irán y con Corea del Norte sobre sus respectivos programas nucleares.
«Los iraníes fueron, eso esperamos, sinceros respecto de su deseo de aceptar la cooperación internacional. Corea del Norte está en una situación diferente. Los norcoreanos no dijeron la verdad sobre sus programasde enriquecimiento de uranio», estimó-Bush durante una conferencia de prensa en su rancho de Crawford, Texas. «Los iraníes expresaron su anhelo de tener un programa nuclear civil, y nosotros dijimos que era posible con la condición de que ese programa fuera sometido a un régimen de estrictas inspecciones internacionales, que el uranio empleado para hacer funcionar la central sea suministrado por un país que nosotros aceptemos y que recupere el combustible usado», recordó Bush. «La estrategia es la misma para negociar diplomáticamente con los dos países», destacó sin embargo Bush. «Es el mismo concepto: un grupo de países negocia en nombre del mundo libre para hacer comprender, en el caso que nos ocupa, a Kim Jong II -dirigente norcoreano-, que estamos unidos en nuestro anhelo de que abandone sus ambiciones de desarrollar armas nucleares y favorecer la proliferación» de ese tipo de armas, añadió el presidente.



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