Unos 500 iraníes formaron una cadena humana en torno a la central de conversión de uranio de Ispahán (centro) para defender el "derecho" de Irán a las actividades nucleares sensibles frente a las presiones extranjeras.
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Los manifestantes, en su mayoría estudiantes islámicos, gritaron consignas frente al cierre de la planta nuclear exigiendo el "derecho inalienable" de Irán a la actividad nuclear y pidiendo el cese de las negociaciones con Europa.
"El eje del mal es Estados Unidos", "Muerte a Norteamérica, muerte a Israel", vocearon mientras enarbolaban banderolas en las que se leía que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) es "una marioneta de Satán".
Irán reanudó el 8 de agosto su actividad en la central de Ispahán, lo que ha crispado las relaciones con Europa y Estados Unidos.
Teherán suspendió voluntariamente sus actividades vinculadas al enriquecimiento de uranio en noviembre de 2004 para facilitar las negociaciones con la troika europea, pero terminó por rechazar su propuesta.
Los occidentales temen que el enriquecimiento de uranio, cuya fase previa es la conversión, permita a este país dotarse de armas atómicas, sobre todo después de haber ocultado durante 18 años actividades nucleares sospechosas.
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