21 de marzo 2003 - 00:00

Iraquíes desahogan miedo en Internet

El estallido de la guerra colapsó de visitantes los sitios iraquíes de Internet, a los que el gobierno norteamericano no habría dejado de controlar. Las salas de conversaciones (chat rooms) sobre política del mundo árabe mostraron ayer violentos debates sobre si era correcto o no el ataque de los Estados Unidos.

«Los norteamericanos tienen una interface de control de esta página de Internet, no puedo decir cualquier cosa», comentó «Salam», un iraquí refugiado en Afganistán luego del ultimátum de George W. Bush, en www.iraqchat.com.

Los chats tradicionales, como los de Yahoo! o Hotmail, también estuvieron repletos.

Lo interesante de chatear en los sites iraquíes -los pocos que cuentan con alfabeto latino, donde en la mayoría de los casos se habla inglés o francés- es leer las historias de cómo la guerra los está afectando. Se les puede preguntar qué piensan, qué cambió en sus vidas desde el primer bombardeo, o indagar desde cualquier parte del mundo sobre lo que no se puede ver en la televisión o leer en un diario. En chateo con Ambito Financiero, «S» (apodo o nickname) explicó que «la mayoría de los comercios en Bagdad están cerrados, las ventanas de las casas, cerradas, y muchos de los teléfonos no funcionan».

«Shaúl», otro iraquí, conversaba con un primo europeo. «No te preocupes, la familia está bien. Las bombas fueron más que nada para los edificios públicos. Tenemos mucho miedo», le confesó. Al mismo tiempo, invitados norteamericanos se solidarizan o no con la guerra. «Esta guerra sirve para terminar con el terrorismo y estoy orgulloso de eso», dijo «Nelson», de Nueva Orleáns. «Salam», de 21 años y estudiante, contó que «no bien nos enteramos del ultimátum, decidimos mudarnos. Viajamos a Afganistán, porque tenemos familia musulmana allá. No bien se anunció la guerra, todo Bagdad se convulsionó.

Llamó la atención la cantidad de «despedidas». Las opiniones -como en todo chat- no pueden ser insultantes porque se baja de la red a los «maleducados». El problema era que muchos sabían que había «ojos» que espiaban la conversación. «Sabemos que nos controlan desde Estados Unidos, por eso no podemos decir cualquier cosa», dijo «Salam», habitué del sitio.

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