2 de abril 2010 - 22:05

Jóvenes de 17 y 20 años, las "viudas negras" del subte de Moscú

Dzhennet Abdurajmánova, de 17 años, una de las terroristas.
Dzhennet Abdurajmánova, de 17 años, una de las terroristas.
Las dos terroristas suicidas que el pasado lunes se hicieron explotar en el subte de Moscú eran viudas de jefes guerrilleros del Cáucaso abatidos por agentes de seguridad, según fuentes de la investigación que cita
la prensa rusa.

Las dos mujeres fueron identificadas de forma preliminar como Dzhennet Abdurajmánova (según otros datos, Abduláyeva), de 17 años y oriunda de la república caucásica de Daguestán, y Marja Ustarjánova, chechena de 20 años, según fuentes que cita el diario "Kommersant".

Abdurajmánova era viuda de Umalat Magomédov (Al Bar) el líder ("emir") de los guerrilleros islámicos de Daguestán abatido por la policía el 31 de diciembre pasado en la ciudad de Jasavirt junto a otros tres combatientes que habían abierto fuego contra los agentes.

Ustarjánova, a su vez, era viuda de Saíd-Emin Jizríev, el jefe de los islamistas de Gudermes, la segunda ciudad más importante de Chechenia, eliminado en octubre pasado cuando preparaba un atentado contra la vida del presidente chechén, Ramzán Kadírov.

El doble atentado con bomba fue cometido en hora punta de la mañana en dos estaciones de subte y causó 40 muertos y más de 80 heridos, según los últimos datos oficiales.

El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ruso declaró tras el doble ataque del metro que tenía datos de que éste fue organizados por grupos islamistas del Cáucaso Norte de Rusia y perpetrados por mujeres kamikaze, llamadas por la prensa "viudas negras" por ser familiares de guerrilleros abatidos por los servicios secretos.

El FSB supone que las kamikaze de Moscú podían pertenecer al grupo de 30 "viudas negras" instruidas primero en Turquía y luego en el Cáucaso por uno de los principales ideólogos de los islamistas, el ruso Alexandr Tijomírov, más conocido como Saíd Buriatski, a su vez liquidado hace un mes en la república de Ingushetia.

Esas mujeres suicidas, nueve de las cuales de habrían inmolado antes del atentado de Moscú, se subordinan directamente al líder islamista de Chechenia y el Cáucaso Norte, Dokú Umárov, "emir del Emirato del Cáucaso", quien reivindicó los ataques terroristas en la capital rusa y prometió extender la guerra por todo el país.

La investigación considera que ambas kamikaze llegaron a Moscú en un autocar interurbano desde la ciudad daguestaní de Kizliar, la misma donde dos días después las explosiones de Moscú otro doble atentado suicida, esta vez perpetrado por hombres, causó once muertos y casi 30 heridos.

La identificación inicial se llevó a cabo mediante la comparación de fotos de las cabezas de ambas suicidas halladas tras el atentado con las de las bases de datos de personas buscadas por actividad guerrillera, simpatizantes con los islamistas y desaparecidas.

Ustarjánova, que se consideraba desaparecida desde que entablara contactos con los islamistas y abandonara su casa, según la policía chechena tenía en la barbilla una cicatriz como la que fue hallada en la cabeza de una de las terroristas del metro.

Según fuentes del diario "Moskovski Komsomolets", una de las terroristas llevaba encima una carta de amor escrita en árabe que terminaba con la frase: "Nos volveremos a encontrar en los cielos".

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