Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Con un fondo de rumores sobre un anticipo de una eventual intervención estadounidense y británica en Irak, el diario «The New York Times» informó ayer que un ataque de esas características tendría un profundo impacto en la economía de EE.UU., que sufriría el peso de la mayor parte de la operación militar y el efecto de una crisis en los mercados energéticos. La información se dio a conocer mientras el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, inauguraba en Virginia el mayor ejercicio militar en la historia de su país, y lo hizo renovando amenazas a Irak, al expresar que «se necesitará más de un ataque aéreo para impedir» a ese país «desarrollar armas de destrucción masiva, nucleares, químicas y bacteriológicas».
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Según el diario, miembros no identificados del gobierno, diplomáticos y economistas coin-ciden en que una reedición de la operación Tormenta del Desierto, desarrollada en 1991 para liberar a Kuwait, tendría un costo sustancialmente más elevado para EE.UU. Eso explica por qué, según planes del Pentágono, se trata de garantizar «la toma de Bagdad y de uno o dos centros de comando clave y depósitos de armamentos, primero, con la esperanza de aislar a los gobernantes, causando el colapso rápido del gobierno».
Sin embargo, la Casa Blanca ha reiterado que el presidente George W. Bush y sus colaboradores no han empezado a estudiar una operación militar para derrocar a Saddam Hussein, quien calificó de «chiste» las acusaciones de EE.UU.
En la última jornada, el canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente francés, Jacques Chirac, subrayaron que una intervención militar en Irak debería realizarse por un mandato de la ONU.
• Enterradas
Rumsfeld, por su parte, afirmó que «no hay que creer todo lo que se lee». No obstante, el funcionario afirmó que muchas de las armas biológicas y nucleares de Irak se encuentran «profundamente enterradas», por lo que resultaría muy difícil destruirlas con ataques aéreos solamente.
Las maniobras en el terreno que se iniciaron en la última jornada son consideradas imprescindibles para preparar a las fuerzas armadas para enemigos como Irak. Ya que Rumsfeld aprovechó para decir que Estados Unidos no busca un «cambio de régimen» en Irán y Corea del Norte, los otros países del «eje del mal».
El ejercicio denominado Millennium Challenge 2002, en el que participan 13.500 hombres, es un ejercicio auténtico con militares de todas las fuerzas alineados contra enemigos «virtuales» para enfrentar situaciones hipotéticas.
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