La economía, la primera dañada
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Las resoluciones que adopte la Asamblea con plenos poderes para reformar la Constitución de 1998 y reestructurar las instituciones estatales podrían ser el mayor desafío que enfrente el país desde la adopción del dólar en 2000.
Los seguidores de Correa, que incluyen desde independientes a partidos de extrema izquierda, apoyan la nacionalización del sector petrolero, la supresión de la dolarización, la suspensión del pago de la deuda externa y la eliminación de la definición del país como una economía social de mercado.
El mandatario ha prometido no impulsar una política económica intervencionista, aunque considera que el Estado debe adoptar medidas para rescatar a millones de pobres, más aun cuando el mercado ha sido incapaz de hacerlo.
No obstante, en la práctica ha advertido que desarrollará con empresas estatales proyectos energéticos y ha insistido en normar la propiedad privada de los medios de comunicación o la capacidad de las multinacionales para fijar sus ganancias.
Varios analistas sostienen que tales objetivos son señales para preocuparse, pero el ministro del Interior, Gustavo Larrea, dice que no es así y que, por el contrario, considera que los inversores lanzarán una apuesta fuerte por el país, una vez que se instrumente la reforma.
«No hay doctrina moderna que no plantee la opción por los pobres», dijo Larrea. «No es verdad que los inversionistas no apoyen la asamblea.»
La mayor preocupación gira en torno a la posibilidad de que la Asamblea ordene el fin de la dolarización, un sistema que el presidente ha cuestionado, pero que ha prometido mantener en sus cuatro años de gobierno con un programa de inversiones estatales, que podría superar los 5.000 millones de dólares en el período.
La promesa, sin embargo, es poco creíble más aun cuando Correa ha sido reacio a definir las fuentes con las que financiará su programa económico y no ha sido claro respecto de si apoyará una reforma constitucional para consolidar el dólar como moneda, según dijo el analista Alfredo Arízaga.




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