Roma - Ante la elección del próximo papa, resucitan las sombrías profecías de Malaquías, de Nostradamus y del Monje de Padua, tres profetas que podrían responder a dos preguntas clave: ¿Quién va a ser el próximo papa? ¿Cuántos papas quedan hasta el fin del mundo? Según sus predicciones, el próximo papa sería el penúltimo y llevaría el lema de «gloria olivae», la gloria del olivo.
La principal profecía es de Malaquías (1094-1148), monje cisterciense, que nació y vivió en el siglo XII en Irlanda. Canonizado por Clemente III, de él se decía que predecía el futuro.
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Malaquías fue obispo, reformador, legado y visitador apostólico, taumaturgo y santo. Y profeta. Sus famosas profecías son una lista de 111 sucesores de Pedro, partiendo de Celestino I (1143-1144). Además de confeccionar su lista, Malaquías asignó un lema latino a cada uno de los papas, lema que suele presentar una profunda correlación con los emblemas y los escudos elegidos por cada uno de los sumos pontífices. Esas frases en latín se llaman claves. Las profecías señalan a Pablo VI como «flos florum», la flor de lis, y en su escudo figuran tres flores de lis. A Juan Pablo I se lo anuncia como «De medietatae lunae», de la media luna, y el cónclave en el que salió elegido tuvo lugar con la luna a mitad de su ciclo. Juan Pablo II es descripto como el Papa «De labore solis», del trabajo del sol, y, de hecho, el primer papa eslavo de la historia recorrió todos los lugares de la tierra, de sol a sol y, además, procede del Este, el lugar por donde sale el sol. Según Malaquías, después de Juan Pablo II sólo quedaría otro papa, el llamado «De gloria olivae», la gloria del olivo, e, inmediatamente después, vendría el último papa, que se llamará Pedro II y apacentará el rebaño del Señor en medio de terribles tribulaciones: la destrucción de Roma, el fin del mundo y el juicio universal.
Los exégetas de las profecías no se ponen de acuerdo sobre la interpretación que hay que dar a Pedro II. Mientras unos se atreven incluso a fijar para el año 2026 la llegada de Pedro II y del fin del mundo, otros aseguran que, con su elección, no tendrá lugar el fin del mundo ni del cristianismo, sino sólo el fin del catolicismo romano.
Las interpretaciones sobre «gloria del olivo» también son múltiples. Para unos, significaría que el próximo papa será un hombre de paz. Según otros, que podría proceder del sur de España o de Jerusalén que tiene el olivo como símbolo. Para otros podría tratarse incluso de un papa benedictino, a los que también se les llama olívicos. Pero cardenal benedictino sólo hay uno, el alemán Mayer, y tiene 94 años.
• Retrato
Por su parte, el Monje de Padua escribe en Venecia, en 1527, el libro «De Magnis Tribulationes et Statu Ecclesiae», en el que retrata a los últimos papas. Por ejemplo, de Juan Pablo II dice que «vendrá de lejos y marcará con su sangre la piedra». Una alusión clara al papa polaco y al atentado que sufrió a manos de Ali Agca. Tras él, habrá sólo dos papas, según el Monje de Padua. El primero será un «sembrador de paz y de esperanza». El segundo « encontrará en Roma la tribulación y la muerte. Roma, como una vieja ramera, será abandonada».
Por último, Nostradamus, el famoso vidente, nacido en 1503 y que llegó a ser médico de Carlos IX, toca en sus famosas centurias todos los acontecimientos mundiales, incluido, por supuesto el Papado. En una de ellas, dice: «Cuando el Papa morirá / e Italia bailará / Roma no verá más cónclaves / cuando ya no será más eslava». El sentido de la centuria parece claro, aunque, como suele suceder con todos sus escritos, la exégesis puede adecuarse a cualquier interpretación. A Nostradamus se le atribuye también la profecía sobre la posibilidad de que el próximo papa sea un «papa negro» (¿el cardenal Arinze?) o un papa jesuita, dado que al propósito general de la Compañía de Jesús se le llama desde siempre «El papa negro». En este caso podría referirse al papable argentino y jesuita Jorge Mario Bergoglio. Si así fuere, Nostradamus asegura que con el papa negro vendría el fin del mundo. Quedan descartados Arinze y Bergoglio. Por si acaso.
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