7 de noviembre 2005 - 00:00

Las claves de un estallido social

París - La oleada de violencia que incendia variasciudades de Francia arroja más preguntas que respuestas. Hay versiones hiperbólicas, que aluden a la revolución social en marcha. Otras redundan en el problema del vandalismo organizado y en el abandono institucional, pero, sobre todo, predomina la sensación de que el problema de la guerrilla urbana ha echado raíces en la incertidumbre de un modelo de integración fallido.

¿CUAL FUE EL DESENCADENANTE?

Ha habido dos. Uno, el jueves 27 de octubre, cuando dos subsaharianos murieron electrocutados accidentalmente en una central de alta tensión, al parecer mientras se escapaban de la Policía. El otro desencadenante se produjo el domingo 30, cuando una bomba lacrimógena de las fuerzas del orden penetró en una mezquita de la periferia parisina en plena oración.

¿POR QUE SE HA PEDIDO LA DIMISION DEL MINISTRO DE INTERIOR?

Nicolas Sarkozy
ha defendido a ultranza los métodos represivos contundentes y la política de tolerancia cero, pero, además, ha cometido deslices verbales en plena crisis -llamó «chusma» a los jóvenes de las barriadas afectadas-, sin olvidar que la oposición le reprocha haber suprimido la Policía Barrial que había puesto en juego el ex premier socialista Lionel Jospin.

Son muchos los vecinos de las zonas en crisis que advierten en Sarkozy un enemigo, a pesar de haberse mostrado favorable al voto de los inmigrantes en los comicios municipales, de haber respaldado en primera persona el concepto de discriminación positiva y de haber creado el Consejo Francés de Culto Musulmán.

¿CUAL ES LA SITUACION DE LOS SUBURBIOS?

Llueve sobre mojado, porque el pasado verano ( boreal) se registraron incendios con víctimas mortales en algunos edificios de la periferia de París donde vivían hacinados los inmigrantes ilegales magrebíes y subsaharianos.

Los barrios en llamas -cuya población oscila entre los 30.000 y los 150.000 habitantes- alojan índices altísimos de desempleo, violencia y precariedad sanitaria. Incluso esconden penosas realidades de extremismo islámico, incluidas prácticas de ablación del clítoris. La depresión social, la inadaptación y el descuido institucional permanecen como la razón de fondo del conflicto.

¿QUE EJEMPLOS EXISTEN DE ESE ABANDONO?

Los alcaldes de los suburbios en entredicho denuncian que el Estado ha recortado fondos públicos.

Exactamente 300 millones de euros que iban a ser destinados precisamente a estrategias de cohesión social y de alojamiento. Por no hablar del retraso que llevan la realización de las viviendas de protección oficial y el adecentamiento de las deterioradas.

¿QUIEN ESTA DETRAS DE LOS DESORDENES CALLEJEROS?

La revuelta empezó de manera desordenada y anárquica, pero ha ido organizándose a medida que transcurren las noches. La Policía sostiene que la rebelión está fundamentalmente en manos de delincuentes reincidentes que conocen los barrios a fuerza de explotarlos (droga, prostitución) y que han sabido aglutinar ahora muchos de los jóvenes soliviantados.

Predominan los vándalos de entre 14 y 20 años. Casi siempre magrebíes y subsaharianos, sin estudios y sin trabajo. Un ejército ideal para los capos de las mafias y de las bandas que han sacado partido de la depresión social y que ahora instrumentan la guerrilla urbana.

¿QUE PAPEL OCUPA EL ISLAMISMO EXTREMISTA EN LA CRISIS?

Existe constancia de que ha ido ganando terreno en las zonas deprimidas a cuenta de la discriminación y la pobreza. Así que el lanzamiento de una granada de gas lacrimógeno a la mezquita de Clichy sous Bois se ha interpretado como una agresión religiosa y como la consecuente excusa para la rebelión urbana de muchos radicales.

Los moderados todavía esperan que Sarkozy se excuse por el incidente, aunque también hacen un llamamiento a la tranquilidad, incluidos los imames de las mezquitas que se erigen en la periferia. «Si los jóvenes no respetan el Estado de derecho, que al menos respeten la religión», exclamó el imán
Abdelali Mamouin.

¿EXISTE EL RIESGO DE UN PROBLEMA A ESCALA NACIONAL?

Ya se ha presentado. Otras ciudades han comenzado a contagiarse de la oleada porque los problemas de fondo son los mismos, empezando por el modelo de integración social. La selección francesa de fútbol juega con siete negros en el equipo titular; en el Parlamento no hay ninguno.

Dejá tu comentario

Te puede interesar