21 de marzo 2003 - 00:00

Las fuerzas de Bush

Washington - Estados Unidos está atacando a Irak con las armas más avanzadas que hayan existido en la historia de la guerra. Los nuevos sistemas -localizadores de objetivos, nexos de comunicaciones más amplios y veloces, vehículos y bombas guiados por satélites- tienen por objeto librar la guerra «rápida y furiosa» que prometió el presidente George W. Bush para desarmar a Saddam Hussein.

• El noventa por ciento de los aviones de combate de EE.UU. está equipado con bombas guiadas por láser, contra menos de 10% en la Guerra del Golfo Pérsico, de 1991.

El llamado Sistema de Control de Gestión del Teatro de Batalla fue desarrollado en 1994 y es usado por personal de la fuerza aérea y de la armada en el enorme centro de operaciones de la base aérea Prince Sultan -en Arabia Saudita- y en los portaaviones. El centro de comando de 2.700 metros cuadrados recibe informes de varios aviones de reconocimiento e inteligencia, así como de fuerzas de operaciones especiales sobre el terreno, para crear mapas en pantallas del tamaño de una pared, señalando la ubicación de unidades aéreas y terrestres. El comando central coordina las incursiones aéreas. Un elemento clave serán las imágenes armadas en base a transmisiones de satélites comerciales y espías, así como de aviones de reconocimiento, y pasadas a las salas de guerra de los escuadrones.

• Las invasiones terrestres se pueden lanzar de noche con unidades blindadas que tienen pequeñas computadoras conectadas con satélites producidos por TRW Inc. Las pantallas muestran la ubicación de las fuerzas amigas y las enemigas y les permiten a las tripulaciones transmitir mensajes pregrabados sin comunicaciones radiales que se podrían detectar.

Un arma esencial contra blancos fijos como cuarteles militares y centros de comando y control en Bagdad y sus alrededores es el bombardero furtivo B-2, de Northrop Grumman Corp. Joint Stars, que se usó por primera vez en las incursiones de bombardeo de la OTAN en 1999 a Kosovo y luego en 2001 en Afganistán. Cada B-2 puede lanzar 16 bombas guiadas por satélite, de Boeing Co., bautizadas en inglés Joint Direct Attack Munition, Jdam, o munición de ataque directo conjunto, que también debutaron en 1999.

• Estas también pueden ser lanzadas por los nuevos cazabombarderos Super Hornet F/A-18E/F de Boeing, estacionados en el portaaviones USS Abraham Lincoln en el Golfo. Los aviones de u$s 57 millones pueden llevar más bombas y combustible que cualquier otro caza de la armada y que la mayoría de los de la fuerza aérea: hasta cinco misiles o bombas de 1.000 kilos guiadas por satélite.

Los pilotos de la armada que vuelan desde portaaviones también podrían lanzar un nuevo misil de Raytheon Co., programado por satélite, que dispersa municiones racimo cuando está en la zona del objetivo.

Destruir lanzadores móviles de misiles Scud que pueden disparar ojivas químicas o bacteriológicas a las tropas de EE.UU. y a Israel es la «tarea N° 1», dijo el jefe de estado mayor conjunto, Richard Myers. Se calcula que Irak cuenta con unos 20 lanzadores móviles.


• El helicóptero de ataque AH-64 Apache Longbow, de Boeing, es clave para esa misión. Los Apache lanzan misiles Hellfire guiados por láser y cuentan con un radar capaz de localizar hasta 16 objetivos dentro de un minuto -no importan las condiciones meteorológicas imperantes- mientras se mantiene en vuelo detrás de una colina o un grupo de árboles, fuera de la vista del enemigo. Probablemente recibirá información sobre blancos enviada por comandos de las fuerzas especiales, los Joint Stars y el nuevo avión teledirigido Predator.

Además de proveer imágenes de video en tiempo real, el Predator dispara misiles Hellfire y seguramente será usado para atacar blancos en el centro de Bagdad porque el misil tiene una ojiva lo bastante pequeña como para no ocasionar demasiado daño accidental a edificaciones cercanas no militares.

Dejá tu comentario

Te puede interesar