31 de diciembre 2002 - 00:00

Las víctimas formaban parte de un grupo de misioneros cristianos

Martha Myers, Kathleen Gariety y William Koehn, las víctimas del atentado de ayer en Yemen. Los ciudadanos estadounidenses son cada vez más frecuentemente blanco de los terroristas en el mundo.
Martha Myers, Kathleen Gariety y William Koehn, las víctimas del atentado de ayer en Yemen. Los ciudadanos estadounidenses son cada vez más frecuentemente blanco de los terroristas en el mundo.
Sanaa, Yemen (AFP, ANSA, Reuters) - Tres médicos estadounidenses fueron asesinados ayer en un hospital cristiano de Yemen, uno de los países sospechados de albergar importantes células terroristas. Un presunto militante radical islámico entró armado en el hospital cristiano en el que trabajaban los misioneros en la ciudad de Jibla y efectuó varios disparos, provocando, además, un herido.

Según expertos norteamericanos, el ataque fue organizado por la red radical islámica Al-Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden. La organización estadounidense que administra el hospital, el Consejo Misionero Internacional de la Convención Bautista Sureña, confirmó que el administrador del establecimiento, William Koehn; la agente de compras Kathleen Gariety y la física Martha Myers fueron asesinados en el ataque en la ciudad de Jibla, ubicada a 170 kilómetros al sur de Yemen.

Una cuarta persona, el farmacéutico Donald Caswell, fue herido de gravedad y se encuentra en estado crítico, señaló la cadena de noticias árabe Al Jazeera.

• Identificación

El atacante, identificado como Abd Abdel Raziq Kamil, de 32 años, fue detenido después de que, tras ingresar en el hospital haciéndose pasar por un herido, disparó con un fusil AK-47 Kalashnikov contra los médicos que se encontraban en una sala de reuniones. El agresor yemenita, que se encuentra en manos de las fuerzas de seguridad en Ibb, a unos 10 kilómetros de Jibla, es originario de la provincia de Damar, 90 kilómetros al sur de Sanaa, y es estudiante de la Universidad Al-Iman, según informó la policía. De acuerdo con los investigadores, el asesino «actuó para frenar el proselitismo de esos cristianos que decidieron vivir en esta tierra del Islam», región de donde es originaria la familia de Bin Laden y cuna del islamismo más radical.

Kamil afirmó también que integra una célula de cinco militantes encargados de cometer varias operaciones individuales. El detenido confirmó que uno de estos militantes, Ali al Jarallah, asesinó el sábado pasado al número dos del Partido Socialista Yemenita (PSY), Jarallah Omar.

«El terrorista fue identificado como miembro de un partido de oposición islámico, y habría recibido adiestramiento en Afganistán», dijo otro vocero policial.

Por su parte, la gerente del hospital,
Julie Toma, afirmó que el ataque constituye un «hecho aislado» y puede vincularse a los preparativos en curso para la cesión de la clínica a una asociación de caridad yemenita.

• Condena

Esta organización bautista con sede en Richmond, estado de Virginia, se preparaba para transferir la administración del hospital de 77 camas a la Asociación caritativa Al Islah, de Abdallah al Ahmar, presidente del Parlamento y jefe de la poderosa tribu Hached. El hospital fue inaugurado en 1967, tiene una superficie de nueve hectáreas y atiende a un promedio de 40 mil personas al año.

La Embajada de Estados Unidos en Sanaa condenó el ataque e invitó al gobierno de Yemen a reforzar las medidas de seguridad, al tiempo que exigió que se lleve a la Justicia a los responsables. EE.UU. acusa a Yemen de dar refugio a presuntos terroristas desde el ataque contra al portaaviones USS Cole en octubre de 2000, en el que murieron 17 marinos. Actualmente, hay 84 yemenitas detenidos en la base norteamericana de Guantánamo, Cuba; todos ellos, acusados de haber desempe-ñado un rol en el atentado del 11 de setiembre de 2001.

«Condenamos en los términos más fuertes y deploramos los asesinatos de tres ciudadanos estadounidenses» en Yemén, dijo, por su parte, el portavoz de la Casa Blanca,
Scott McClellan. En otra reacción, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, calificó como «amenaza dramática» la terrorista y reiteró su apoyo a la política exterior de Estados Unidos.

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