Líder talibán de Afganistán murió en bombardeo de EEUU

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El líder de los talibanes, el mulá Ajtar Mansur, murió el sábado en un ataque estadounidense con un avión no tripulado en territorio paquistaní, confirmaron hoy las autoridades afganas.

Mansur fue asesinado cerca de la ciudad paquistaní de Quetta después de que su automóvil fuera atacado en el área de Dahl Bandin, indicó el servicio secreto nacional afgano NDS.

El jefe de Gobierno afgano, Abdullah Abdullah, y el palacio presidencial del país también confirmaron la noticia.

Los talibanes habían negado esta mañana la muerte de su líder, después de que el Pentágono apuntara la posibilidad de que Mansur hubiera muerto en el ataque en la frontera entre Pakistán y Afganistán en la noche del sábado.

El Pentágono informó del bombardeo con varios drones contra el automóvil del líder talibán en una zona apartada cerca de la ciudad de Nushki, al suroeste de Quetta.

Otras fuentes de los talibanes sí aseguraron que en el automóvil se encontraba Mansur junto a su chofer y otro hombre identificado como el mulá Mirsa Hassani.

Según un empleado del hospital civil de Quetta, Nazeer Ahmed, esta mañana fueron trasladados al hospital dos cadáveres para ser sometidos a pruebas de ADN, uno quemado parcialmente y el otro totalmente. No habló de un tercer cadáver. Tras las pruebas, "autoridades de inteligencia" se llevaron los cadáveres, contó.

En Pakistán se celebraron este domingo reuniones entre militares y diplomáticos para debatir el tema, tras las cuales se envió un comunicado en el que se indicó simplemente que se estableció la identidad del conductor del vehículo.

Según el Ministerio del Exterior, el pasajero del auto tenía un pasaporte paquistaní a nombre de Wali Muhammed. Su identidad está siendo analizada "con ayuda de pruebas" en el lugar del hecho, así como con "otras informaciones relevantes", añadió.

El Ministerio apuntó además que en el último encuentro de la iniciativa por la paz en Afganistán se determinó que ésta sólo se podía lograr a través de una solución política. Pakistán ha rechazado hasta ahora las acciones militares contra los talibanes, entre otras cosas por temor a los ataques en represalia.

El mulá Ajtar Mansur se convirtió en líder de los talibanes en agosto, tras la confirmación de la muerte del mulá Mohammad Omar, fundador del movimiento islamista, que desató luchas internas por el poder.

Pese a que algunos de sus más duros adversarios se unieron a Mansur en los últimos meses, los medios informaron de enfrentamientos con unidades opuestas a su liderazgo.

Además, la postura de Mansur era contraria a las negociaciones de paz.

Mansur "era un gran obstáculo para la paz", señaló el presidente afgano Abdullah en un mensaje de Twitter. Con él muerto, los grupos talibanes pueden aprovechar la oportunidad de unirse al proceso de paz, añadió.

Una fuente interna del palacio presidencial señaló que Mansur tenía fuertes lazos con la comisión militar de los talibanes y que su muerte supone un fuerte golpe entre las filas de los extremistas.

El Ministerio del Interior afgano añadió que la muerte de Mansur supone "un gran golpe para los talibanes" y aseguró que mejorará la situación de la seguridad en el país.

No está claro quién asumirá ahora el liderazgo. El analista afgano Ahmed Saidi señaló que de círculos afganos se desprende la posible celebración de un encuentro para nombrar a un sucesor en "dos o tres días".

El hombre mejor posicionado y más poderoso es en estos momentos Sirayuddin Haqqani, el número dos de Mansur para asuntos militares. Sin embargo no es originario del sur del país, la cuna de la cúpula talibán, sino del este, lo que podría restarle apoyo. Los analistas esperan nuevas disputas de poder en la organización.

Los observadores también atribuyen opciones al segundo vice de Mansur, Haibatullah Achundsada, un reconocido líder religioso y juez talibán.

Mansur, que se cree tenía en torno a 45 años, ya era influyente durante el régimen talibán entre 1996 y 2001. Fue director del aeropuerto de Kandahar, en el sur del país, y luego ministro de Aviación, aunque sólo tenía a su cargo un par de viejos aviones y helicópteros.

Bajo su liderazgo los talibanes han presionado mucho a las fuerzas afganas: más de 7.000 soldados y policías murieron desde 2015.

Según la ONU, en el último año 31 de 34 provincias del país se vieron afectadas por la violencia y la cifra de víctimas civiles alcanzó, con más de 11.000 muertos y heridos, su nivel más alto desde el inicio de la intervención internacional.

Hasta finales de abril unas 118.000 personas fueron desplazadas en el país.

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