Teherán (AFP, EFE) - Irán aceptó la suspensión de sus actividades de enriquecimiento de uranio a cambio de una oferta de cooperación europea, alejando la amenaza de que su caso sea llevado ante el Consejo de Seguridad de la ONU, anunció ayer el responsable iraní del área nuclear, Hassan Rohani.
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La República Islámica, acusada por Estados Unidos e Israel de preparar la bomba atómica en secreto, accedió de esta forma a las demandas de Washington y de la Unión Europea, que reclamaban una suspensión completa del proceso de enriquecimiento de uranio. Para los europeos, esa medida es la única garantía que prueba que la tecnología que produce el combustible para las futuras centrales civiles iraníes no será desviada con fines militares.
«Hemos aceptado suspender casi todas las actividades ligadas al enriquecimiento», declaró Rohani ante la prensa, tras recibir a los embajadores de Alemania, Gran Bretaña y Francia. La utilización de la fórmula «casi todas» parecía pura retórica. «Lo que hemos aceptado corresponde casi a lo que había sido solicitado en la resolución» adoptada en setiembre por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
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