Los demócratas no lograron anular el veto de Bush al retiro de tropas de Irak
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Nancy Pelosi, la líder de la bancada demócrata.
El debate, derivación de otro que se dio la semana pasada en la Cámara de Representantes, duró una hora y estuvo signado por los discursos de los demócratas en contra de la conducción de la guerra de Irak y por las réplicas de los republicanos que apoyan la estrategia de Bush.
"El presidente se ha vuelto sordo a los reclamos del pueblo estadounidense. El presidente quiere un cheque un blanco, pero el Congreso no se lo dará", afirmó la demócrata Nancy Pelosi, jefa de la cámara de Reprsentantes.
El republicano Jerry Lewis pidió a sus colegas que mantengan el veto con el argumento de que los políticos no deben interferir en las decisiones militares, un concepto antes formulado por Bush.
"No es el momento para que Estados Unidos retroceda en su guerra contra el terror", dijo Lewis.
La necesidad de anrir un canal de negociación llevó a Bush a organizar una reunión con los líderes del Congreso apenas terminó la votación en la Cámara de Representantes.
La Casa Blanca, ailada políticamente, aspira a conseguir la redacción de un nuevo proyecto de ley que conceda el financiamiento sin incluir un calendario de retirada.
"La voluntad de ambas partes superará las declaraciones políticas y se acordará una propuesta de ley", aseguró el presidente Bush antes de la sesión legislativa.
Los errores en la conducción de la guerra de Irak fueron mencionados como el principal factor en la caída de la popularidad de Bush y de los republicanos, que en noviembre pasado perdieron la mayoría en el Congreso tras las elecciones legislativas que dieron una amplia victoria a los demócratas.
Estados Unidos y sus aliados invadieron Irak en marzo de 2003 con el argumento de que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrución masiva.
Esos arsenales nunca aparecieron y los grados de violencia aumentaron en Irak por el enfrentamiento entre sunnitas y chiitas y la fuerza de la resistencia a la invasión.
Semanas atrás, el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, llegó a decir que la guerra en Irak "está perdida", una idea que Bush se niega a aceptar.




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