19 de marzo 2003 - 00:00

Los pájaros anunciarán el ataque

Bagdad (especial de El Mundo) - Un súbito interés por la ornitología se desató en Bagdad. En el mercado de animales de Al Julafah, uno de los lugares más concurridos de la capital iraquí, los vendedores de pájaros, jaulas y alpiste no dan abasto para atender a las decenas de personas que cada día se acercan en busca de canarios.

Y no sólo iraquíes, porque los animales también son requeridos por decenas de periodistas extranjeros que esperan los demoledores bombardeos que Washington y Londres lanzarán en cuestión de horas sobre el país. Pero, aunque unos y otros alaben la belleza y la compañía que ofrecen los cantos de los pájaros, la única razón para hacerse con uno de ellos en estos días de preguerra es simple: serán los primeros en morir si una de las dos partes en conflicto lanza un temido ataque con armas químicas, biológicas o bacteriológicas.

Cuando los canarios que ahora animan las terrazas y salones comiencen a desplomarse, algo terriblemente malo ocurrirá en Bagdad. Sólo los enviados especiales, y no todos, disponen de máscaras antigás. Los filtros pueden durar minutos, horas o días, según el gas empleado, o no servir de nada.

Para la población, un ataque de estas características sería demoledor, ya que carecen de protección adecuada.

Desde hace una semana, el gobierno iraquí vende botiquines de guerra. En total, dos bolsas con una treintena de medicamentos varios, al precio de 30.000 dinares (menos de 50 pesos) con los que, en principio, cada familia puede hacer frente a un asedio.

Pero no ante el uso de armamento no convencional, y el mayor drama de esta guerra es que se ignora qué armas emplearán ambas partes.

En Bagdad, todos esperan que la guerra comience en cuestión de horas. Las autoridades repartieron alimentos básicos suficientes para resistir cinco meses, pero hay cosas que se salen de la ayuda humanitaria y que tienen más que ver con la incertidumbre. Como, por ejemplo,
los rollos de papel de aluminio. Los reporteros internacionales temen que los EE.UU. empleen un nuevo tipo de bombas electromagnéticas, que anularán todo aparato eléctrico, incluidos radios y televisores, ordenadores, aparatos fotográficos, cámaras de televisión y cualquier sistema de comunicación con el fin de dejar ciego y sordo al enemigo.

Pero no sólo las fuerzas de seguridad iraquíes sufrirán los efectos de estos artefactos: aquellos que estén dentro del radio de alcance de las bombas quedarán, informativamente hablando, completamente a oscuras, y los periodistas, incapacitados para transmitir información.

Se dice que una de las pocas formas de evitar que los aparatos eléctricos queden inservibles es envolverlos concienzudamente en papel de aluminio.
El efecto de las bombas electromagnéticas incluye quemaduras leves en todo el cuerpo, nada en comparación con los daños humanos que causará la oleada de bombardeos que anuncia Washington.

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