14 de junio 2002 - 00:00

Los Quince, duros contra los ilegales

Luxemburgo (EFE, Reuters) - Presionados por el fuerte avance electoral de los partidos de ultraderecha, los ministros de Interior de la Unión Europea señalaron ayer que el bloque condicionará su política exterior con los países que son puerta de salida de inmigrantes ilegales a los esfuerzos que hagan estas naciones en su lucha contra el fenómeno.

«Todos los ministros de Interior somos partidarios de que las medidas», reclamadas ayer por los Quince a los países que son punto de salida o estación de tránsito de ilegales, «se tengan en cuenta en las relaciones exteriores de la UE. Y a partir de ahí ya veremos cómo se tienen en cuenta», dijo el presidente del Consejo de Ministros de Interior de la Unión, Mariano Rajoy.

Los Quince están divididos sobre el alcance de eventuales medidas contra las naciones que no controlen la inmigración ilegal. Mientras Italia, Reino Unido, Alemania, España, Holanda y Luxemburgo defienden eventuales represalias o sanciones contra los que no frenen ese fenómeno, se oponen Francia, Irlanda, Grecia, Suecia y Bélgica, conforme a fuentes diplomáticas
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• Positivo

Según Rajoy, constituye «un dato muy positivo» el hecho de que los ministros de Interior de la UE «hemos transmitido a los jefes de Estado y de Gobierno que el fenómeno de la inmigración no puede ser responsabilidad exclusiva nuestra y que debe ser eje básico de la política exterior de la Unión Europea».

Por un lado, dijo, la UE «debe hacer un esfuerzo de cooperación, de ayuda al desarrollo, para mejorar las condiciones de donde provienen inmigrantes irregulares».

Pero, al mismo tiempo, precisó Rajoy, «la Unión debe luchar eficazmente contra la inmigración ilegal y ahí sin duda los ministerios de Interior tienen unas posibilidades, que serán mayores si la política exterior de la UE tiene en cuenta, para mantener mejores o peores relaciones con un país, el cumplimiento de determinados compromisos, como la lucha contra el tráfico ilegal».

• Debate

Esta política de «palo y zanahoria» impulsada, entre otros, por José María Aznar y Silvio Berlusconi, como la han descripto observadores, «es algo que deberá debatirse en el Consejo Europeo de Sevilla», que se realizará la semana próxima, indicó.

Los ministros de Interior pidieron hoy a los jefes de Estado y de Gobierno «que tengan en cuenta el cumplimiento de todas estas peticiones a la hora de mantener sus relaciones con esos países», recalcó el vicepresidente primero español.

Los Quince pidieron ayer a los países de salida o tránsito una serie de medidas preventivas, como un incremento en las fronteras marítimas de las medidas de control de las embarcaciones sospechosas y en sus fronteras para prevenir la entrada de personas que pretendan utilizar su territorio como vía de tránsito.

También les reclamaron sanciones penales contra la falsificación y utilización fraudulenta de documentos de viaje, y la incorporación a su normativa interna del tránsito ilícito y la trata de seres humanos como conductas sancionables penalmente, con la posibilidad de decomisar las embarcaciones.

En el proyecto de conclusiones, que negocian los embajadores para la reunión de sus ministros de Exteriores, se precisa que en los futuros acuerdos de asociación con terceros países debería incluirse una cláusula sobre lucha contra la inmigración ilegal. La presidencia española de la UE propone en ese proyecto la posibilidad de suspender esos acuerdos si se incumple la cláusula.

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