Los reformas de Bolsonaro no alientan a la economía de Brasil, que crece débil

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Los datos oficiales serán divulgados hoy. De acuerdo con analistas, sería un resultado frustrante para las expectativas de los mercados que apostaron por exgeneral de ultraderecha.

Brasilia - La economía brasileña registró su tercer año consecutivo de débil crecimiento en 2019, el primero bajo el gobierno de Jair Bolsonaro, estiman los analistas, que ya reducen sus expectativas para 2020 debido a la crisis del coronavirus. El dato será divulgado el miércoles por el instituto oficial de estadísticas IBGE.

De acuerdo con la estimación promedio de 40 grupos financieros consultados por el diario Valor, el PBI de Brasil creció 1,1% en 2019, menos que el 1,3% registrado en 2017 y en 2018, cuando el país salía de dos años de recesión.

De confirmarse, sería un resultado frustrante para las expectativas de los mercados que apostaron por Bolsonaro, un exmilitar de ultraderecha que adoptó un programa de ajustes y privatizaciones.

El Congreso aprobó en octubre una polémica reforma de las jubilaciones y el Banco Central mantuvo su tasa básica en mínimos históricos para el país, pero eso no bastó para atraer a los inversores. Una subasta de petróleo en aguas profundas en noviembre fue ignorada por las mayores compañías del sector.

“Tal vez hubo un poco de euforia después de la aprobación de la reforma de las jubilaciones; y la subasta petrolera no trajo inversiones. Eso causó desánimo”, afirma Victor Beyruti, economista de Guide Investimentos.

“Fue un baño de realidad. Brasil está pasando por un periodo de transición y el problema no se resuelve en un año”, agregó.

Es una “transición” que exige sin duda una gran dosis de paciencia para los 11,9 millones de desocupados y los 4,7 millones de “desalentados”, como se conoce en Brasil a la personas que desistieron de buscar un empleo por falta de oportunidades, a siete meses de las elecciones municipales de octubre.

La “euforia” fue apuntalada por los resultados del tercer trimestre, cuando la economía brasileña creció 0,6% respecto al trimestre anterior, dos décimas por encima de las expectativas de los mercados.

Pero en el cuarto trimestre las estimaciones apuntan a un crecimiento de 0,5%. La producción industrial ya había dado el alerta: retrocedió 0,7% en diciembre respecto a noviembre y se contrajo 1,1% en 2019, tras dos años de crecimiento.

La desaceleración de 2019 y la crisis mundial provocada por la epidemia de nuevo coronavirus llevaron ya a los operadores a recortar sus previsiones para 2020.

La crisis sanitaria mundial puede afectar a Brasil por tres vías: una reducción de sus exportaciones de materias primas a China, su primer cliente, un país semiparalizado por la epidemia; una reducción de los ingresos de sus exportadores, debido a la caída de precios de las materias primas que produce, y una reducción de las importaciones de insumos industriales.

El crecimiento en Brasil, confrontado a una política de contención de gastos, “depende básicamente de los impulsos externos y del sector privado, que reacciona con exceso” de temores a la crisis, sostiene Pedro Paulo Silveira, economista jefe de Nova Futura Investimentos.

El gobierno admitió que revisará próximamente su proyección de crecimiento de 2,4% para este año. El mercado ya redujo la suya a 2,17%.

Varios grupos bancarios internacionales trabajan incluso con hipótesis por debajo del 2%. La consultora Capital Economics, que ya había recortado su previsión de 2% a 1,5%, volvió a rebajarla este martes a 1,3%.

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