23 de enero 2020 - 00:00

Los republicanos lograron que no haya testigos clave en el juicio contra Trump

Los demócratas presentaron los alegatos y pidieron que el mandatario sea expulsado de la Casa Blanca porque "ha demostrado que se cree por encima de la ley".

CAMPAÑA. Un grupo de civiles participa de una demostración a favor de la destitución de Donald Trump en las inmediaciones del Congreso.

CAMPAÑA. Un grupo de civiles participa de una demostración a favor de la destitución de Donald Trump en las inmediaciones del Congreso.

Washington - El juicio político contra el presidente de Estados Unidos entró en una nueva etapa después de que los republicanos del Senado lograran excluir los testimonios de altos funcionarios, lo que garantiza un proceso exprés. Los demócratas, mientras tanto, presentaron ayer sus alegatos.

Antes de que el proceso se centrara en los dos cargos que pesan sobre Trump -uno por abuso de poder y otro por obstrucción al Congreso- los republicanos que dominan el Senado y la oposición demócrata se enfrascaron en una crispada pugna por la hoja de ruta que se extendió durante 13 horas.

Todos los intentos de los demócratas de citar testigos clave u obtener documentos fueron bloqueados por la mayoría republicana, en un indicio de cómo se desarrollará un proceso que probablemente concluirá con la absolución del mandatario, que busca la reelección en las presidenciales de noviembre.

El jefe de la mayoría republicana, Mitch McConnell, presentó la noche del lunes un plan de resolución para un juicio abreviado que en aproximadamente dos semanas puede despachar el proceso.

Este cronograma establecía tres sesiones de ocho horas para la acusación, un tiempo equivalente para la defensa y luego 16 horas para las preguntas.

Este plan de trabajo fue adaptado a último minuto tras la propuesta inicial presentada por McConnell contemplaba sesiones vespertinas de 12 horas, lo que fue duramente criticado por los demócratas que afirmaron que con esto pretendía que el proceso se desarrollara a espaldas de la opinión pública.

Estos fueron los únicos cambios que admitió McConnell y las once enmiendas presentadas por el jefe de la bancada demócrata, Chuck Schumer, para citar a altos funcionarios cercanos a Trump y para obtener documentos fueron rechazadas sistemáticamente con los 53 senadores republicanos votando en bloque.

Cuatro meses después de que estallara el escándalo ucraniano que llevó a los demócratas a acusar a Trump, los senadores dieron comienzo al proceso que convirtió a éste en el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ser sometido a un proceso de destitución, después de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1999.

Según la acusación, Trump intentó presionar a Ucrania para que interfiriera en las elecciones de 2020 en su favor, sugiriendo a su homólogo, Volodimir Zelenski, que investigara los negocios del hijo de Joe Biden, quien podría ser su rival demócrata en las presidenciales. Los demócratas que lideraron la investigación acusaron además al presidente de obstruir la investigación llevada a cabo en el Congreso al negarse a que sus principales asesores testificaran. Y según ellos, Trump manipuló a Ucrania al retener cerca de 400 millones de dólares en ayuda militar para un país que tiene un conflicto con rebeldes pro-rusos en el este de su territorio.

Ayer el proceso se desarrolló apegado a un protocolo que dicta que no están permitidos los aplausos ni los teléfonos móviles en la sala y que dentro del hemiciclo sólo se puede tomar agua o leche.

El congresista demócrata Adam Schiff, titular de la Comisión de Inteligencia de la Cámara Baja y a cargo de la acusación contra Trump, subió ayer al podio del Senado para argumentar por qué el mandatario debería ser apartado del cargo por las acusaciones de abuso de poder y obstrucción al Congreso. “El presidente mostró que cree estar por encima de la ley”, dijo Schiff, quien lideró la investigación contra Trump en la Cámara de Representantes.

“El presidente Trump solicitó interferencia extranjera en nuestras elecciones, abusando del poder de su mandato para buscar ayuda en el extranjero para mejorar su posibilidad de reelección”, subrayó el congresista y remató afirmando que cuando el mandatario fue descubierto, “utilizó los poderes a su cargo para obstruir la investigación”.

Schiff rebatió los argumentos de los republicanos de que deben ser los electores estadounidenses quienes decidan en las elecciones de noviembre si Trump permanece en la Casa Blanca y que este no es el rol del Senado. “La mala conducta del presidente no puede decidirse en las urnas porque no podemos estar seguros de que la votación se gane de una forma justa”, sostuvo. Después, Schiff imploró a los senadores a que actuaran como jurados imparciales. “Nuestra lealtad es a la Constitución y al imperio de la ley”, dijo. Pero sus palabras probablemente estén destinada a oídos sordos.

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