Rio de Janeiro (EFE, ASN) - Unos 160.000 niños y jóvenes de entre 7 y 14 años que frecuentan 1.800 escuelas en campamentos y asentamientos del Movimiento de los Campesinos Sin Tierra (MST) de Brasil aprenden a «desarrollar conciencia revolucionaria», y rendir culto a Karl Marx, Ho Chi Minh y el Che Guevara.
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Según informó ayer la revista «Veja», por lo menos 1.000 de esas escuelas han sido reconocidas desde finales de la década del '80 por los consejos regionales de educación oficial, que las equipara con los establecimientos de enseñanza pública y les garantiza parte del dinero de los contribuyentes. Considerado como el movimiento social más grande y mejor organizado de Latinoamérica, el MST es una organización fundada hace 20 años en el sur de Brasil como representante de los intereses de miles de campesinos desposeídos de todo el país. El principal elemento de presión al gobierno de esta organización de extrema izquierda -que en los últimos años se ha radicalizado, pasando a reclutar también desocupados urbanos para quienes reclama tierras-es la ocupación en masa de vastas haciendas productivas. El MST ha estado históricamente ligado al Partido de los Trabajadores, pero en el último tiempo ha desafiado al gobierno de Lula Da Silva.
Sus escuelas nacieron de forma informal para alfabetizar y educar a los hijos de militantes del movimiento, que llegan a permanecer durante meses acampados en las propiedades que invaden, a la espera de su expropiación. Según «Veja», que reproduce material educativo de las escuelas del MST y visitó dos de ellas en el estado meridional de Rio Grande do Sul, los profesores utilizan una especie de calendario alternativo, que incluye la conmemoración de la revolución China, del natalicio de personalidades del comunismo y del nacimiento de Ernesto Che Guevara. El 7 de setiembre, cuando se celebra la Independencia de Brasil, para los estudiantes del MST significa el «Día de los Excluidos». Manifestaciones con carteles críticos a la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y contra los productos transgénicos se hallan entre las actividades de los estudiantes. Videos institucionales que atacan a los propietarios de grandes propiedades y enaltecen las virtudes de la agricultura familiar enseñan también que «los latifundios roban el empleo del pueblo». «Burgueses no toman el azadón/ burgueses no plantan frijol/ y ni se preocupan con nada/ arrasan lentamente la nación», dice, según «Veja», la letra de una de las canciones que entonan los alumnos con las manos entrelazadas.
En uno de los manuales, el MST subraya que su objetivo es inculcar a sus alumnos «el compromiso con el desarrollo de la conciencia de clase y la conciencia revolucionaria».
Sobre las 4.000 personas que trabajan como profesores en las escuelas del MST, el secretario de Educación de Rio Grande do Sul, José Fortunati, admitió que muchos no tienen curso completo del magisterio y otros tantos carecen hasta de estudios básicos.
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