20 de agosto 2021 - 00:00

Los talibanes reprimen conatos de protesta y ya les surge una resistencia armada

El vicepresidente depuesto y el hijo de un legendario comandante se organizan en el noreste de Afganistán. Piden ayuda a EE.UU.; ¿la tendrán? Reportan varias muertes bajo fuego ultraislamista en marchas realizadas en varias ciudades.

RECHAZO. Un grupo de manifestantes antitalibanes muestra la bandera tricolor, símbolo de la independencia y la vigente antes de la nueva caída del país en manos de los ultraislamistas.

RECHAZO. Un grupo de manifestantes antitalibanes muestra la bandera tricolor, símbolo de la independencia y la vigente antes de la nueva caída del país en manos de los ultraislamistas.

Kabul - En medio de un informe del Gobierno de Rusia acerca la organización de una resistencia armada contra los talibanes en el noreste de Afganistán, manifestaciones de protesta contra el nuevo poder ultraislamista se extendían a varias ciudades, las que se encontraron con una feroz represión.

En Asadabad, capital de la provincia oriental de Kunar, combatientes talibanes abrieron fuego contra grupos que marchaban ondeando la bandera negra, roja y verde del régimen prooccidental depuesto, que los islamistas reemplazaron por otra blanca con una inscripción del Corán.

Testigos citados por la red de TV Al Jazeera dijeron que dos personas resultaron muertas por la represión en esa ciudad, pero otras versiones hablaron de tres víctimas fatales.

Según las mismas fuentes, un episodio similar se vivió en Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar. En Kabul, en tanto, una enorme caravana de automóviles y personas cerca del aeropuerto portaba pancartas tricolores, lo que se está convirtiendo en un símbolo de desafío a los ultraislamistas sunitas.

Asimismo, las nuevas autoridades instituyeron un toque de queda de 24 horas en la provincia de Khost, en el montañoso sureste, tras disolver –también violentamente– otra protesta.

Mientras tanto, figuras de la oposición reunidas en Panshir –noreste–, la última zona del país que no está bajo el control de los talibanes, prometieron lanzar una resistencia armada bajo la bandera de la Alianza del Norte, que se alió con Estados Unidos durante la invasión de 2001.

No estaba claro cuán seria sería la amenaza de ese grupo al nuevo poder, sobre todo porque los talibanes lograron controlar casi todo el país en cuestión de días por la escasa resistencia de las fuerzas regulares.

Esa resistencia, con todo, fue evocada por el canciller ruso Serguéi Lavrov, quien la atribuyó al vicepresidente depuesto, Amrullah Saleh, y al hijo del comandante Ahmad Masud, el emblemático líder antitalibán fallecido.

“Los talibanes no controlan todo Afganistán. Hay informaciones que llegan del Panshir”, al noreste de Kabul, “donde se concentran las fuerzas de la resistencia del vicepresidente Saleh y de Ahmad Masud”, dijo Lavrov.

“Estados Unidos aún puede ser un gran arsenal para la democracia” si apoya con armas a sus combatientes, escribió Masud en una columna en The Washington Post.

Hace más de veinte años, su padre, el comandante Ahmed Shah Masud, lideraba también la resistencia a los talibanes que acababan de llegar al poder. Los islamistas afganos albergaban por entonces abiertamente al grupo Al Qaeda, que perpetró un atentado mortal contra Masud para ayudar a sus huéspedes a asentar su poder. Dos días después de eso, el 11 de septiembre de 2001, se produjeron los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

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