Lula afirmó que no le faltarán votos
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Lula, sin embargo, se vio tranquilo, dijo que "no hay culpables" para una victoria que muchos en el Partido de los Trabajadores (PT) recibieron como una derrota y afirmó que nunca creyó en el valor de las encuestas, que hasta hace quince días pronosticaban que sería reelegido el domingo.
Exculpó incluso al PT, señalado por algunos analistas como "uno de los mayores enemigos de Lula", por los continuos escándalos que han sido denunciados en torno a esa formación.
"No puedo culpar al PT, así como no se puede culpar a una familia entera cuando uno de sus miembros comete un desatino", dijo sobre el daño que puede haber sufrido su candidatura por el intento de unos miembros de su comité de campaña de comprar un dossier con falsas acusaciones contra candidatos opositores, incluido Alckmin.
Lula insistió en que quiere saber "qué pasó y quién fue el que inventó esa ingeniería para darnos un tiro en el pie", e incluso defendió el hecho de que las fotos del dinero (equivalente a 800.000 dólares) que iba a ser pagado por el dossier hayan sido publicadas en la prensa, pese al intento del PT por evitarlo.
"Si el hecho ocurrió, tiene que ser mostrado", consideró sobre esas fotos, filtradas a la prensa por un policía y que, según analistas, perjudicaron su imagen, al aparecer en los diarios un día antes de las elecciones.
También dijo que no tiene "cómo medir" si su ausencia en el último debate de la campaña, organizado el pasado jueves por el influyente canal de televisión Globo, minó sus posibilidades.
"Si tuviera una bola de cristal, habría hecho todo lo posible para tener los votos que no tuve", expresó, para aclarar que ahora sí irá a debates y que espera que con Alckmin pueda discutir sobre "programas, ideas y desarrollo".
Lula admitió que deberá buscar nuevos apoyos para garantizar su victoria y dijo que los responsables políticos de su campaña han comenzado a negociar con otros partidos, entre los que citó el Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que tendrá la primera minoría en la Cámara de Diputados y fuerte presencia en el Senado.
"No hay nada que me guste más que hacer campaña", dijo sonriente sobre el esfuerzo adicional que supone una segunda vuelta.
Alckmin, por su parte, rebozó el optimismo de quien consiguió su "primer objetivo", que era forzar una segunda vuelta en la que pocos creían.
"Lula dejó pasar la oportunidad de hacer crecer a Brasil y dar un ejemplo ético. Ahora tendremos nuestra oportunidad de trabajar por el país", dijo Alckmin en una rueda de prensa en Sao Paulo, tras la que viajó a Brasilia para comenzar a negociar apoyos de cara a la campaña que se reanudará oficialmente el próximo miércoles.




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