Lula inició nuevo mandato con acento social y sin "populismo"

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Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Brasil inauguró ayer su segundo mandato y pidió «prisa, coraje y osadía» para acelerar el crecimiento del país y la inclusión social, en el marco de un gobierno «popular», pero «no populista».

En su alocución ante el Congreso, Lula, un ex líder sindical, de 61 años, dijo sentirse «igual, en el ímpetu y el coraje de actuar», que al asumir hace cuatro años, aunque «diferente en la experiencia acumulada». «Soy diferente, porque sin renegar de la paciencia y la persistencia que preconizo, quiero pedir hoy, con todo énfasis, prisa, osadía, coraje y creatividad para abrir nuevos caminos», afirmó.

Lula, que aseguró el control de la inflación y la estabilidad macroeconómica, se propone ahora «destrabar» el crecimiento de Brasil, uno de los más bajos entre los países emergentes.

Pero quiere hacer eso manteniendo el rigor monetario y su compromiso con la mejora de los sectores más pobres, que le aseguraron una contundente reelección en octubre pasado.

«Los verbos acelerar, crecer e incluir van a regir a Brasil en los próximos cuatro años. Los efectos de los cambios tienen que sentirse rápida y ampliamente. Vamos a destrabar a Brasil para crecer e incluir (a sectores sociales excluidos) de forma más acelerada», prometió.

«Sé que el crecimiento, para ser rápido, sustentable y duradero, tiene que hacerse con responsabilidad fiscal. En eso no aflojaremos, de manera alguna», precisó. «Nuestro gobierno nunca fue ni es ' populista'. Este gobierno fue, es y será popular», proclamó.

  • Ratificación

    «Soy presidente de todos. Pero no se engañen; aun siendo presidente de todos, seguiré haciendo lo que hace una madre: cuidaré primero de los más necesitados», dijo en otro discurso ante sus partidarios, desde el Palacio de Planalto.

    Lula ratificó su política externa, basada en el refuerzo del multilateralismo y en el desarrollo de las relaciones Sur-Sur y en la integración sudamericana. «Brasil asocia su destino económico, político y social al del continente, al Mercosur y a la Comunidad Sudamericana de Naciones», afirmó.

    También prometió combatir «de manera decidida y permanente todas las formas de discriminación de género, raza, orientación sexual y edad».

    Lula puso énfasis en la seguridad, que se convirtió en una pesadilla tras los sangrientos ataques llevados a cabo en 2006 por grupos mafiosos contra pobladores y organismos públicos de Rio de Janeiro y San Pablo. «Eso es terrorismo y tiene que ser combatido con una política fuerte y con la mano fuerte del estado brasileño», proclamó.

  • Ceremonia sencilla

    Lula debe anunciar en las próximas semanas la composición de un gobierno de coalición, en el se prevé que gane espacio el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), en detrimento de su Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).

    Bajo una tenue llovizna, Lula llegó al Congreso junto a su esposa Marisa Leticia en un Rolls Royce descapotable desde donde ambos saludaron a varios miles de activistas del PT.

    El mandatario optó por una ceremonia sencilla, que contrastó con la de 2003, cuando dignatarios de todo el mundo llegaron a Brasil y cientos de miles de personas celebraron en todo el país la asunción del primer presidente de origen obrero.

    El Palacio de Planalto, sede del gobierno, invitó a unas 1.800 personalidades oficiales, aunque entre ellos no hubo ningún extranjero ilustre.
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