Lula lograba amplio triunfo, pero no podía evitar la segunda vuelta
Luiz Inácio Lula Da Silva logró ayer el mejor desempeño electoral de su vida y se impuso por más de 20 puntos a su principal competidor, el oficialista José Serra. Sin embargo, su victoria no le alcanzó para convertirse en presidente de Brasil, ya que no logró la mayoría absoluta de los votos válidos y deberá competir con Serra en un ballottage el próximo día 27. El candidato del Partido de los Trabajadores tuvo un muy buen desempeño, que lo deja a las puertas del poder. Pero anoche se percibía entre sus simpatizantes un cierto sentimiento de frustración. Los analistas se muestran divididos acerca de cuál será el desenlace de una elección clave para América latina. Según algunos, es casi imposible que Lula no logre la mayoría en el ballottage, tanto por los pocos votos que le faltan como porque le resultará más fácil que a Serra sellar acuerdos con los candidatos derrotados, Anthony Garotinho y Ciro Gomes. Pero otros señalan que el gobierno ha logrado su objetivo de forzar una segunda vuelta y que ahora comienza una competencia diferente.
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El líder del Partido de los Trabajadores (PT) sufragó de mañana en el barrio industrial de Sao Bernardo do Campo, en San Pablo, abrazando una bandera brasileña que besó repetidamente, y se negó a dejarse llevar por la euforia que tenían ya sus seguidores.
Serra, en cambio, derrochó optimismo y con su mano haciendo el símbolo de la «V» de la victoria pidió apoyo para su candidatura, con palabras dirigidas a los 8 millones de brasileños (7% del electorado) que llegaron al fin de la campaña sin definir su voto.
La idea de que la elección iba a dirimirse en una segunda vuelta ya había sido sustentada desde las primeras horas de la tarde por el veterano líder laborista Leonel Brizola, quien apoyó la candidatura de Gomes y ayer anticipó su respaldo a Lula. Este apoyo resultaría clave para que Da Silva logre los votos que le restan en el ballottage.
El presidente Fernando Henrique Cardoso votó en San Pablo y dijo que quien lo suceda el 1 de enero de 2003 deberá saber decir «sí o no» para atender las demandas de un país que tiene 54 millones de personas viviendo en la pobreza pese a ser la undécima economía del mundo.
En tanto, San Pablo y Rio de Janeiro, dos de los tres principales estados de Brasil, mostraron una férrea disputa en la elección para gobernador que también podría forzar a ballottages el 27 de octubre, según los datos oficiales difundidos al cierre de esta edición. En San Pablo, el candidato a la reelección para la gobernación Geraldo Alckim, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Cardoso, obtenía 41% de los votos válidos, mientras que su principal rival, José Genoino, del PT, se ubicaba en segundo lugar con más de 30% e iba a un definitorio ballottage con Alckim, según datos oficiales.
• Anuncio de Collor
El ex presidente Fernando Collor de Mello, candidato a la gobernación en el empobrecido estado de Alagoas, parecía perder la posibilidad de llegar a una segunda vuelta, ya que el gobernador Ronaldo Lessa se dirigía a ganar la reelección con 50,6% de los votos. Collor, que gobernó el país entre 1990 y 1992, cuando renunció para evitar su segura destitución por el Congreso en medio de un escándalo de corrupción, anunció ayer que presentará su candidatura a la presidencia en las elecciones de 2006.
Las elecciones brasileñas, por primera vez totalmente informatizadas, tuvieron complicaciones en su desarrollo.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) debió reemplazar 4.274 de las 406.000 urnas, las cuales tuvieron desperfectos. En un centenar de casos se debió recurrir al sistema anterior de papeletas y urnas, dijo el organismo.
Los problemas técnicos con las urnas y la complejidad de la votación -los brasileños tenían que realizar en realidad seis votaciones: presidente, gobernador, dos senadores por estado, y las cámaras federal y regional- fueron las causas de retrasos en la clausura de los colegios electorales.
• Inconvenientes previsibles
Políticos y ciudadanos dijeron que la votación se vio entorpecida porque cada ciudadano debió digitar los números que identifican a cada aspirante a los cargos en juego: presidente, gobernador, senador, diputados federales y diputados estaduales. «Los inconvenientes constatados están dentro de los márgenes de error previstos», dijo a la cadena Globo News uno de los ministros del Tribunal Supremo Electoral.
La jornada transcurrió prácticamente sin incidentes salvo varias detenciones en todo el país debido a transgresiones a la prohibición de hacer propaganda partidaria. En Rio de Janeiro, donde el ejército fue llamado para reforzar la seguridad por temor a que los narcotraficantes de las favelas obstaculizaran la elección, tampoco se registraron incidentes.



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